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Conversando con María
Relatos
Imaginarios
9.-
Con
María, esperando Pentecostés
Aquí
te espero, Señora mía, en este punto de mi vida y unos días antes de
Pentecostés para que tu, Madre querida, me enseñes, me expliques, me
acompañes a recibir al que nos ha prometido Jesús…
Quiero
encontrarte hoy Señora, mas, ¿dónde te busco?… mi alma comienza a
susurrarte amorosamente un Ave María: Dios te salve, María, llena eres
de gracia, el Señor es contigo… Si Madre, el Señor es contigo y eres
llena de gracia… llena de gracia, esa gracia que enamora al mismo Dios,
y ha sido sembrada en tu alma por el Espíritu Santo… tu le conoces bien
Señora, háblanos de El…
Y mi corazón
te busca, y tu, siempre atenta, te llegas a mi alma y a mis sueños y me
cuentas… me enseñas…me amas…
-
Hija querida, para que tu corazón entienda
lo que significa albergar al Espíritu Santo, lo primero y mas
necesario es que sea un corazón de puertas abiertas….un corazón que
espera, un corazón que confía mas allá de los límites, un corazón que
pide a Jesús a cada instante “Señor, aumenta mi fe”…
- Es bien
cierto Señora, tu has hallado gracia delante de Dios por tu oración
silenciosa, perseverante, confiadísima, y por tus virtudes, delicadamente
sembradas en el alma de quien debía recibir al salvador del mundo, y
aceptadas por ti con alegría, y vividas con fe, no como carga u obligación,
sino como signo de amor… Señora, tu conoces bien al Espíritu… no en
vano la Iglesia nos dice que eres su fiel esposa…
- Así es
hija, el Espíritu llego a mí el día de la Encarnación como propuesta
de amor… Y me inundó el alma… mi vida no fue la misma a partir de
aquel día, es que las personas ya no son las mismas luego que El entra en
sus almas…
- ¿Cómo es
esto, Señora? ¿Cómo
sabemos que El ha llegado a nuestra alma?, lo sabemos por fe, sí, que lo
hemos recibido en el Bautismo y en la Confirmación, pero… ¿como nos
damos cuenta en nuestra vida diaria, en la rutina, de que nos estamos
dejando guiar por El o si hacemos oídos sordos a sus consejos, a las
santas inclinaciones que sugiere a nuestra alma?
- No eres la
primera que me hace esta pregunta… Hace ya tiempo me la hizo Tomas… si
Tomas, el Mellizo, el Apóstol, el que no había creído cuando Jesús se
presentó a sus compañeros… , pero ven, vamos a Jerusalén, así lo ves
por ti misma…
Mi corazón
cierra los ojos al mundo y te sigue, es una sensación hermosa, seguirte,
adondequiera que vayas, seguirte, no hay camino más hermoso, María, no
hay camino mas seguro…
Jerusalén se
presenta ante nuestros ojos quieto y sin ruido, apenas esta por salir el
sol, uno que otro habitante va saliendo a sus diarias tareas, entramos las
dos a la ciudad sin ser vistas… Llegamos a una construcción de dos
plantas, que en nada se diferenciaba del resto de las viviendas… Allí
se reunían los Apóstoles y algunas mujeres… Quizás era la misma casa
en que se celebró la Ultima Cena, pero no quise preguntar…, era
demasiado fuerte toda la situación, preferí seguirte sin preguntas…
Entraste,
delicadamente, como entras en las almas de los que te aman, te sigo…,
era el día de Pentecostés, la fiesta de la cosecha, la plenitud y la
abundancia, habían transcurrido 50 días desde el Domingo de Pascua…,
los Apóstoles estaban ya reunidos en oración en el piso superior…Te
dedicaste a prepararles unos alimentos, te ayudé en lo poco que yo sabía,
en realidad, solo atinaba a mirarte, extasiada… Cuando todo estuvo
listo, subiste a alimentar a tus amigos, a tus hijos… y recordé como
alimentas a todos tus hijos, proporcionando a tus devotos todo lo
necesario para el cuerpo y el alma…
Los hombres
habían hecho un alto en la oración y agradecieron tu gesto maternal…
Cuando bajaste, noté que te seguía Tomas, el Mellizo… el hombre estaba
un poco turbado y sus ojos denotaban una gran preocupación…
-
Señora mía- te dijo, y su voz rebosaba de amor y respeto-
necesito preguntaros algo…
-
Dime hijo, te escucho…
-
Señora, bien sabes lo que me ha sucedido con el Maestro, cuando me
negué a creer en su Resurrección… cuando se presentó ante mí yo me
sentí avergonzado a causa de mi incredulidad y lo que mas me dolió fue
la expresión de sus ojos cuando me dijo “En adelante no seas incrédulo
sino hombre de fe”… su mirada reflejaba dolor por mi falta de fe… Señora,
no quiero fallarle de nuevo al Maestro, Él nos dijo que nos enviaría el
Paráclito, el Espíritu Santo y yo… yo tengo miedo de no reconocerlo…
tu sabes, Madre…
Madre… la
palabra revoloteaba en el aire y lo perfumaba, sí Madre, Madre nuestra,
Madre de la Iglesia, Madre que escucha y aconseja, Madre que calma y
consuela… Madre
-
Tomas, hijo, no temas…-contestó la llena de gracia- no temas…
tu corazón debe tener abierta sus puertas al amor de Dios, confiar… El
conoce tus debilidades, pero también conoce tu amor… solo pide, hijo mío,
solo pide a Dios luz para el alma, luz para tu corazón, y el Espíritu te
dará todo lo que pides y mas, mucho mas…
-
¿Cómo lo reconoceré, Señora?
-
Porque El te dará la fuerza que necesites para cumplir la Voluntad
de Dios…
-
¿Cómo sabré que es lo que Dios espera de mí?
-
Hijo, lo que Dios espera de ti es que ames como Jesús te ama… el
amor, además de mandamiento es camino, y es mandamiento porque es
camino… ama, hijo, pero ama como Jesús te ama, con esa intensidad….
No esperes realizar grandes milagros u obras para sentir que estas
cumpliendo la voluntad de Dios…. Se puede cumplir la voluntad del Padre
en las cosas más sencillas, y se puede desobedecer al Padre también en
las cosas más sencillas… La madre, cumple la voluntad de Dios amando,
cuidando, alimentando a sus hijos, siendo su amiga y serena consejera….
Un padre, cumple la voluntad de Dios protegiendo a su familia, velando por
su unidad, siendo faro en las tormentas del alma, llevando calma y paz…
un trabajador cumple la voluntad de Dios siendo fiel en su labor,
respetando a los demás, buscando siempre la paz…
Tomas te miro
con rostro aliviado, te abrazó con infinita ternura y vi como gruesas lágrimas
surcaban el rostro del hombre… que hermosa imagen me regalabas al corazón
Madre querida, un hombre que se abraza a ti y puede llorar… toda la
angustia del alma, se transforma en lágrimas y caen sobre tu manto… Y
retornan al hombre hechas consejo y camino…
Subimos
nuevamente al piso superior, y Pedro comenzó nuevamente las oraciones… De repente vino del cielo un ruido, como el de una
violenta ráfaga de viento, que llenó toda la casa, y aparecieron unas
lenguas, como de fuego que se repartieron y fueron posándose sobre cada
uno de ellos… Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a
hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía que se
expresaran…
Los hombres
estaban entre maravillados y emocionados, y comenzó a escucharse el
griterío de la gente que había llegado atraída por el ruido del viento
y se agolpaba fuera de la casa… Los Apóstoles bajaron y se acercaron a
las personas que allí estaban y comenzaron a proclamar las maravillas de
Dios en distintos idiomas, así, cada uno de los presentes les escuchaba
en su propia lengua nativa…
Tan opuesta
esta escena a la de la Torre de Babel, donde el orgullo de los hombres
provocó el nacimiento de las distintas lenguas y no podían entenderse…
aquí, gracias al Espíritu, las diferentes lenguas no eran obstáculo
para el mensaje, sino canal por el que llegar a todo hombre…
Tú, Señora mía, te quedaste arriba… yo te pregunté, tímidamente…
-
¿Y ahora, Madre?
-
Pues, acabas de presenciar el nacimiento de la Iglesia….Una
Iglesia que proclama el amor de Dios en toda lengua y a toda cultura…
Una Iglesia de puertas abiertas y corazón orante… una Iglesia que es
cuerpo de Cristo… y, como todo cuerpo, tiene muchos miembros…
-
Explícame esto, Señora…
-
Hija, todos acaban de
ser bautizados en el único Espíritu, y así lo serán los que vayan
creyendo el mensaje de Jesús… pero cada uno tiene un lugar dentro del
cuerpo Místico de Cristo… para que entiendas… un cuerpo no es solo
ojos, o manos, o pies, eso no seria un cuerpo, un cuerpo esta formado por
muchos miembros, unos mas notables otros menos notables, pero todos
igualmente necesarios… algunas personas piensan de que porque no es
evidente en ellos alguna habilidad especial, no pueden encontrar la
voluntad de Dios para ellos, nada mas lejos de la realidad… mira, no se
trata de las cosas que se hacen, sino del amor con que se hacen…. Tiene
mas mérito a los ojos de Dios una mamá que sirve un plato de arroz a
sus hijos con infinito amor en
la intimidad del hogar, que una persona que alimenta a diez solo para que
los demás vean su generosidad…, no se trata de las escalas del mundo
sino de las escalas de Dios ¿puedes entenderlo? Todos los bautizados han
recibido un don especial del Espíritu Santo… Encontrar ese don, a veces
dormido dentro del alma, es todo un esfuerzo, implica idas y venidas en el
interior de uno mismo, pero luego de la búsqueda y del esfuerzo, el don
despliega las alas… todas las personas son muy capaces para algo, según
los dones del Espíritu, algunos serán favorecidos con el don de la
sabiduría, otros de la inteligencia, otros de la fortaleza, otros del
consejo, para otros habrá espíritu de ciencia y en otros de piedad, y
para otros habrá un santo temor de Dios…, pero encontrar esos dones
dentro del alma, supone un esfuerzo, nadie pretenda descubrirlos mágicamente…
además, luego de encontrarlos hay que hacerlos dar fruto, pues recuerda
lo que dijo Jesús “Al que tiene se le dará mas y al no tiene, aun lo
poco que posee le será quitado” se refería aquí a los dones del Espíritu….
Te acercas a mí,
tu mirada me da paz, mucha paz… bajamos, la gente se agolpa a la puerta
de la casa, salimos sin ser vistas… Un hombre reparó en ti y te
reconoció, se acercó y te
dijo…
-
Señora…Señora…
Me alejé para
que hablaran solos… Cuando te retiraste, el hombre tenia la mirada como
iluminada, y una sonrisa llena de paz… Los primeros devotos tuyos, Señora,
los primeros sencillos y fieles devotos…
Volvemos
juntas a mi realidad de todos los días… se acerca el domingo de
Pentecostés, quiero esperarlo en oración y con las puertas de mi corazón
abiertas, como tu me enseñaste… Debemos despedirnos…
-Gracias,
Madre -susurra mi alma sin ganas de dejarte- gracias… cada vez que mi
corazón te encuentra termina fortalecido, gracias…
- Nos vemos,
querida, nos vemos en la misa de Pentecostés, te estaré esperando…
Vuelvo a mi
realidad, mientras mi corazón te da el último abrazo y se despide de
ti…
Tu susurras
algo, que no alcanzo a escuchar…Me quedo con la duda ¿Qué dijiste María,
que mi apuro no me dejó oír?... Un pensamiento me viene al Corazón,
quizás dijiste…” Hija, algún día comprenderás que no hay
despedidas entre nosotras, que siempre estamos juntas, que siempre estoy a
tu lado, aunque , muchas veces, tu angustia, tu soledad, tu tristeza, no
te permita verme”….
Amigo que lees estas líneas… espero que tengas un hermoso
domingo de Pentecostés… que tu corazón se llene de fuerza para
multiplicar los hermosos dones con que el Espíritu ha adornado tu alma…
NOTA:
"Estos
relatos sobre María Santísima han nacido en mi corazón y en mi
imaginación por el amor que siento por ella, basados en lo que he leído.
Pero no debe pensarse que estos relatos sean consecuencia de revelaciones
o visiones o nada que se le parezca. El mismo relato habla de "Cerrar
los ojos y verla" o expresiones parecidas que aluden exclusivamente a
la imaginación de la autora, sin intervención sobrenatural alguna."
María
Susana Ratero, Amiga, escríbeme: susanaratero@arnet.com.ar
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