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Conversando con María
Relatos
Imaginarios
5.-
Con
María, Camino del Calvario
Es
sábado en la mañana… llueve, los niños duermen aún, es temprano,
tengo un momento para mí…mientras pongo la pava al fuego para tomar
unos mates, siento que me miras detrás de tu imagen….. Te invito a mi
mesa, sencilla, humilde mesa argentina, desayuno de mates con pan y
manteca…Y tú vienes, como siempre… Y te sientas junto a mí, toda una
reina, toda una mamá…
-
María, amiga mía del alma, hoy necesito conversar contigo sobre este
tiempo tan especial,
difícil y aleccionador de la vida de tu Hijo como fue, es y será por
siempre la Semana Santa…. quisiera saber…
-
No, amiga, no, “saber” quizás no sea la palabra, debes…
debes sentirlo y comprenderlo en tu corazón, puedes conocer el relato de
los hechos de memoria, y, al mismo tiempo, no comprenderlos, y si no los
comprendes no te ayudan en la salvación de tu alma, y si no te ayudan en
esto, pues, de nada te sirven….
-
Ayúdame, Señora, a comprender el significado de la Pasión de
Cristo, desde el fondo del alma… ¿Por donde empiezo?
-
Por tu propia vida
-
¿Mi vida, dices?, no comprendo amiga…
-
Mira tu historia- y comenzamos a transitar juntas por los caminos
de mi propia existencia, bueno, la verdad es que me hubiese gustado llevar
conmigo unos cuantos metros de tela y tijeras, para cortarlos y tapar las
escenas de las que me avergüenzo… pero era tarde-, ¿recuerdas cuántas
veces entraste triunfante a Jerusalén?
-
Sí- y recordé las veces en las que la vida me sonreía, en la que
tenia muchos amigos, en las que recibí aplausos y todo parecía estar
perfecto- sí amiga, muchas veces sentí que la vida cortaba ramas de
olivo y los ponía a mis pies…
-
Y tú te creías importante por ello-la voz de María se puso muy
triste, apenas si podía yo soportar su mirada, no estaba enojada, ¡estaba
triste!-¿Verdad Susana?, ¿Te sentiste importante solo porque el mundo te
sonreía? ¿No pudiste reconocer que era temporal, que con la misma
rapidez con que te sonreía, te olvidaría, pues ya habría logrado su
objetivo, que era hacer brillar tu orgullo, palidecer tu humildad,
entristecer a mi Hijo?
Comencé
a llorar, era demasiado, y recién comenzábamos… nunca pensé tener
esta conversación contigo, Maria, pero tanto te amo que no me importa cuánto
me reprendas, te sigo, María, te sigo…
-
Bien, Susana querida, vamos ahora a la noche del jueves, a la noche
de la cena… ¿tuviste oportunidad en tu vida de lavar los pies de tus
amigos?
-
Sí- y mi voz era apenas un susurro
-
Pero… ¿No las aprovechaste todas, verdad? ¡Claro! ¿Cómo tú
ibas a rebajarte a lavarles los pies? ¿Como tú, con todo lo que crees
saber, con todo lo que crees ser, ibas a rebajarte? Amiga, cada vez que no
lo hiciste, no sólo perdiste una oportunidad de doblegar tu orgullo, de
ejercer la humildad, sino que es como si dijeses que Cristo sí podía,
pero ¡Tu no!, porque ¡Claro! mí hijo es una persona de la Santísima
Trinidad y, como todo lo puede, resulta que también todo lo es fácil,
pero...¿has olvidado que se hizo hombre para ser igual a ti?¿Sabes que
igual significa eso: igual?¿Crees que él no tenía conciencia de quien
era?¿No tenia Jesús un millón de veces mas derecho que tú a no
arrodillarse ante los demás y lavar sus pies?... amiga mía querida, de
ahora en adelante, aprovecha cada oportunidad que tengas de lavar los
pies, recuerda que Jesús lavó también los de Judas… recuerda eso
cuando tu orgullo y vanidad se alcen a los gritos mientras tu tomas jabón
y toalla…
-
María, querida madre mía, me comprometo aquí y ahora a poner
todo de mi para no desaprovechar esas oportunidades, tú… tú sólo pídele
a tu Hijo amado que me dé luz suficiente como para reconocerlas…
-
La tendrás amiga, todos la tienen, si la piden… todos… Pasemos
ahora a la escena de Judas… ¿Cuantas veces has besado hipócritamente a
quienes no considerabas tus amigos? ¿Cuantas veces has sonreído,
siniestramente, mientas sabías que estabas traicionando? ¿Acaso no
retumbaron en tus oídos, al besar con falsía, las palabras de mi Hijo
“Judas, con un beso traicionas al Hijo del Hombre…”? Amiga mía, no
te digo esto porque esté enojada contigo, de ninguna manera, no te digo
esto porque te ame poco, no, si te amara poco, pues poco me importaría de
ti, y te dejaría a la deriva o, lo que es peor aún, te dejaría a merced
de ti misma…
-
María querida, es cierto todo lo que dices, pues ves mi alma en
toda su dimensión y conoces que, muchas veces, mi conducta ha lastimado
el corazón de tu Hijo… ¿Qué decir? ¿ Que argumentar que me
justifique? Nada, pues, con sólo mirar tus ojos entristecidos se desarman
todos mis argumentos ¡pensar que me aferré tanto a ellos y ahora no
pueden sostenerme, ahora veo que, en realidad, sus raíces se alimentaban
de mi orgullo y vanidad, sus raíces eran débiles…!
-
¡Bien, hija bien! Estas comprendiendo... ¿te das cuenta? Ese es el
mensaje, comprenderlo desde tu propia vida…
-
María, temo seguir… temo seguir…
-
Pues debes hacerlo, es duro, difícil, sobre todo llegar al tiempo
de la muerte de Jesús, pero debes aferrarte a su resurrección, es la única
manera…
-
Sigamos entonces…
-
¿Recuerdas el anuncio de las negaciones de Pedro?, Jesús sabía lo que
iba a pasar en el alma de su amigo, sabía también que debía suceder,
para que Pedro aprendiese hasta que punto podía caer y desde donde podía
levantarse… ¿Cuántas veces Jesús te anunció que tú también le
negarías, quizás no con las palabras, pero sí con tu conducta?
-
Demasiadas, Señora, demasiadas…
-
Bien… acompañemos ahora al Salvador la oración en el Huerto…
está triste y solo, le pide a sus amigos que le esperen despierto, es sólo
un momento, mas ellos se duermen… ¿Cuántas veces te encontró a ti
dormida, amiga? ¿Cuantas veces dejaste para mas tarde , para mas
adelante, el replanteo serio de ciertas actitudes solo dictadas por tu
orgullo y vanidad, y Jesús te encontró en medio de ellas?... Mientras él
estaba orando y necesitaba de ti, tú dormías ¡Mas tarde te despertarías,
mas adelante, ya tendrías tiempo…! Nunca sabes cuando Jesús vendrá
por ti ¿Por qué dejas el cuidado de tu alma para más adelante? ¿Porque
te duermes en el mullido colchón que te ofrece el mundo?
-
Señora, ¡Cuánto tiempo he perdido!...
-
Ya vienen por Jesús, ya vienen por él… Judas le besa, un amigo
saca su espada y mi Hijo le detiene… deben cumplirse las Escrituras, Él
podría solicitar al Padre doce legiones de ángeles… pero calla, Él
podría eliminarlos a todos sólo con una mirada, pero no lo hace… Jesús
obedece la Voluntad del Padre, sabiendo que le pide el mayor de los
sacrificios, su propia vida… pues el alma de Jesús era un solo grito:
“¡Hágase tu voluntad, Padre!..” ¿Cuantas veces no aceptaste la
Voluntad de Dios en tu propia vida y terminaste lastimada? Hija mía del
alma, la voluntad de Dios es siempre el mejor y mas seguro de los caminos,
aunque tu no lo comprendas prontamente…
-
Lo sé, y ahora veo con claridad de que he tenido más caminos a mi
alcance de los que yo misma tengo conciencia…
-
Jesús está ante Pilatos, quien está admirado por su silencio
ante las acusaciones de los demás… ¿Te han acusado injustamente muchas
veces? ¿En cuantas de ellas callaste y dejaste que Dios te defendiese? ¿No
sabes, acaso, que no encontraras en todo el universo mejor abogado que él?
¿No comprendes que tu propia defensa siempre será pobre, que tu propia
venganza dejara tu alma mas lastimada que satisfecha? ¿No has comprendido
que la justicia final siempre está en manos de Dios? …¿Cuántas veces,
cuando el dolor llamaba a tu puerta, cuando las pruebas o la traición te
lastimaban, armaste un escándalo?¿Cuantas veces pudiste callar, para
compartir aunque fuera un instante el dolor de Cristo, y poner tu dolor en
manos del Padre para que él colocase rosas en tus espinas, y así fuese
crecimiento para tu alma? Pero pudo mas tu orgullo “¡A mí no me van a
hacer esto! ¡Ya verán quien soy yo! ¿Que se cree ésa para decirme tal
o cual cosa?”... y mil frases como ésta te anulaban la oportunidad de
reaccionar como Cristo… ¿comprendes?
-
Quisiera, Señora, borrar todos los pecados de mi vida si pudiera,
Señora, si pudiera volver a nacer y hacer todo otra vez, pero hacerlo
bien…
-
Puedes hija, puedes, recuerda las Escrituras, recuerda la canción
que te enseñaron esas religiosas que tanto amas “Hay que nacer del agua
y del Espíritu de Dios, hay que nacer del Amor…” puedes nacer de
nuevo… Debes nacer de nuevo…, pues Cristo borra tus pecados con su
Preciosísima Sangre, si tu los confiesas en el sacramento de la
Reconciliación… ¡puedes hacerlo amiga! ¿Que estas
esperando?...Sigamos con Jesús y su dolor, las espinas marcan su cabeza,
que tantas veces acaricié…el látigo lastima su espalda sobre la que
cargará la salvación del mundo… El camino del Calvario comienza…
Pero se le siguen agregando espinas, pobre hijo... ¿Sabes cuales? Las que
nacen de los pecados de los que, debiendo recordarle a cada instante, le
olvidan, porque… ¡y bueno!, porque dicen, a veces, que la religión es
una cosa y esta situación otra, o que no podemos meter a Jesús en
todo… ¡Cuan equivocados están! Jesús “es” todo, y las
circunstancias de la vida son solo disfraces del pecado para tentar a cada
uno donde mas débil es…
-
Hoy quiero nacer de nuevo, hoy quiero nacer de nuevo, Señora, por
Jesús
-
La cruz ya pesa sobre sus espaldas, carga sobre sí los pecados del
mundo ¡que pesada le resulta!... Cae, bajo el peso de la cruz y un dolor
que le ciega… se levanta ¿Cuántas veces, amiga, te tiró abajo el peso
de tu cruz y allí te quedaste?, gimiendo, llorando y lamentándote de que
Dios te había olvidado… por ello, perdiste de tomar su mano, que la
extendía desde la Eternidad para sostenerte… ¡Ay, mi buena amiga!.. Si
hubiese bastado con que levantaras los ojos, en lugar de mirar solamente
el lugar de tu caída… Era tan simple… es tan simple…
Sigamos…
la cruz deja huellas en la arena, una línea que se mezcla con las huellas
de sus pies y la sangre Preciosísima….Simón de Cirene le ayuda…¿Cuántas
veces tuviste la oportunidad de ser Simón de Cirene para tu hermano, para
un Cristo cansado y agobiado que se escondía tras el desesperado rostro
de tu hermano…? Recuerda, amiga, que hay oportunidades que pasan ante ti
una sola vez, que el hermano a quien no ayudaste pasó, siguió su camino,
ya no tendrás oportunidad de ayudarlo, quizás a otro, pero a ése… a
ése ya no….Simón de Cirene, amiga, recuérdalo cada vez que tu hermano
te mire en silencio, cada vez que
el dolor le nuble el alma, no
hace falta que se arrodille
ante ti, ni que inicie un expediente para solicitar tu ayuda, ni que
espere a que tu “tengas tiempo”, ni siquiera que juzgues si “merece
o no” tu ayuda, sólo carga su cruz unos metros, solo unos metros, veras
que, cuando él siga su camino, tu propia cruz será mas liviana….
-
Simón de Cirene- y recordé que demasiadas veces mi hermano me miró con
desesperación, pero no llenaba los “requisitos” exigidos por mi
orgullo y vanidad para prestarle ayuda…siento, a esta altura, un gran
dolor por mis pecados, un gran dolor…
-
Hija querida, mi alma también esta llena de dolor al recordar
estos momentos, mas dolor del que puedo soportar…
-
Calla, entonces, Señora…
-
No, amiga, mi misión es conducirte a mi Hijo… seguiremos, si mi
dolor te da luz, entonces tiene sentido… Mira, le han clavado en la
cruz, estoy a su lado… habla… habla, amiga…
-
¿Qué dice Jesús, Señora? ¿Que dice?
-
Él dice… dice… tu nombre… tu nombre y el de todos… los
nombra, uno a uno, como si nombrarlos le diera la fuerza que necesita para
llegar al final… luego, luego llama a Juan y a mí… “Hijo, ahí
tienes a tu madre”… el resto es solo un susurro… ”Todos, todos,
todos”… Él te nombró, amiga, los nombró a todos, eso los hace
hermanos… hermanos… Creo que aquí las palabras están de más,
recuerda desde el fondo de tu alma este momento sublime cada vez que
dudes, cada vez que el orgullo te llene de todos los argumentos que tu
vanidad esté dispuesta a aceptar…
Te
miré, tus ojos estaban llenos de lágrimas, tenías ojeras, eras ahora la
Dolorosa, la Dolorosa… hubiera querido abrazarte, pero…no soy digna…
tú lo notas, te me adelantas, me abrazas tú, lloramos juntas largo rato,
yo, por mis pecados, tú… tú por mí, por todos…
-
Mira… allí pasa la Magdalena, mira su rostro, ¡está radiante!,
mira la Magdalena ¿Has visto rostro mas feliz?...
-
¿Qué sucede, Señora?
-
¡¡¡ HA RESUCITADO!!!, por ti, por la humanidad, por los que
elijan el amor y la paz como camino….- Y corrió hacia Él, que la
esperaba con los brazos abiertos tras unos arbustos… y se abrazaron
largo, fuerte, fuerte, sin que nadie los viera…juntos…juntos…
juntos… por toda la eternidad….
Amigo
que lees estas líneas, no puedo seguir escribiendo, estoy llorando… las
palabras sobran ¿verdad?
NOTA:
"Estos
relatos sobre María Santísima han nacido en mi corazón y en mi
imaginación por el amor que siento por ella, basados en lo que he leído.
Pero no debe pensarse que estos relatos sean consecuencia de revelaciones
o visiones o nada que se le parezca. El mismo relato habla de "Cerrar
los ojos y verla" o expresiones parecidas que aluden exclusivamente a
la imaginación de la autora, sin intervención sobrenatural alguna."
María
Susana Ratero, Amiga, escríbeme: mxs59@argentina.com
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