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Conversando con María
Relatos
Imaginarios
3.-
Secreto
de María, secreto de mujer ...
Es
domingo en la mañana, entro al recinto de la pequeña parroquia de la
Virgen de Luján, acabo de recibir una bella noticia y estoy feliz, tengo
ganas de contarle a todo el mundo que me han propuesto un nuevo trabajo,
realmente apenas si puedo contenerme... es lógico, cuando estamos felices
queremos, necesitamos contarlo....
Entro y
te miro, María Santísima, vestida con un manto celeste sobre tu blanca túnica
..., y te saludo:
-Buenos
días, princesa... muy buenos días....
Sabes,
porque lo ves latir con fuerza, que mi corazón rebosa... quiero
contarte... porque soy humana y necesito de las palabras demasiadas
veces... Pero el susurro de tu voz interrumpe mi monólogo egoísta:
-
Calla.... calla, hija mía, calla que aún es tiempo de silencio....
Me
cuesta comprender... lo sabes, cierro mis ojos, mi alma corre a refugiarse
entre los pliegues de tu manto... y, sin que nadie lo note, nos vamos
juntas al jardín de Tu casa....
Nos
sentamos en un banco y tu me dices...
- El
silencio, mi querida, es muy difícil, pero nos sirve para dominar nuestro
espíritu y moldear el alma y el carácter según los designios de Dios...
al final de cuentas ¿Porqué hablarías hoy a tus amigos y conocidos?¿Por
la gloria de Dios o para halagar tu vanidad escuchando los elogios de los
hombres?...piénsalo....
Bajo
los ojos, no tengo valor para mirarte pues tienes razón, quería contarle
a todos aquello que mi vanidad reclamaba como "su derecho"...
- Ven
-dijiste- te mostraré lo duro que fue para mí... iremos a Air Karim.....
- ¿Yo...
contigo... en la caravana?-
- Sí,
nadie te verá, sólo yo, pero tú no debes hablar con nadie....
Te sigo
otra vez, mis ojos cerrados pueden ver el color de las arenas del
desierto, el viento caliente me da de lleno en el rostro... La caravana
avanza lentamente desde Nazaret hacia Air Karim....
Caminamos
juntas entre un montón de mujeres...percibo mis ropas... me cuesta
llevarlas... pues son como las tuyas... las sandalias, el manto.... te
miro y callo, mi reina... ¿qué podría decirte?, de repente me haces una
seña para que vayamos tras unas dunas... tienes náuseas, estás por
vomitar... ¡Claro!, si estás en el primer trimestre del embarazo... casi
todas tenemos náuseas, vomitamos, y alguna comida en particular nos
parece horrible... A ti también... vomitas varias veces, seco tu frente y
te abraza, mi pequeña de quince años... luego yo, torpe como siempre,
doy la nota:
- Quédate
aquí, iré por ayuda...
Me
miraste como diciendo .."¿Es que no comprendes?"
- ¿Ah
sí?, y qué les diras... ¿qué "la Virgen" está vomitando
tras las dunas, que estoy embarazada...? ¿Olvidas que aún no soy la
esposa de José? No, amiga, debemos callar, faltan varios días para
llegar, pero llegaremos, con la ayuda de Dios...
Comienzo
a comprender, lentamente, la dimensión de tu entrega...
Esa
noche nos acostamos en una tienda, no comiste pero te las ingeniaste para
que nadie lo notara... en una caravana de varios días donde no abundan
los temas, hubieses sido el centro de atención.... La noche está oscura
y fría, no puedo dormir, tú te acomodaste entre mis brazos y te quedaste
dormida... Repentinamente te sobresaltas...
-¿Qué
sucede? Tranquila, todo está bien- susurro para no alterar el sueño de
las demás...
- Es
que... mi vientre... duele un poco....y aún tengo náuseas... pero no te
inquietes... si llego a vomitar lo haré sobre este paño que he traído.....
Comencé
a acariciar tu pelo... te dormiste otra vez... nos sobresalta, horas mas
tarde, el griterío de los hombres....
Seguimos
caminando, el calor del desierto se hace sentir... por momentos estabas
casi bien..., tu diminuta figura pasaba inadvertida....¡Si supieran!,
pero no.. es mejor así...
Air
Karim se dibujaba en el horizonte... Isabel esperaba....
Necesité
preguntar....
-¿ Y
tus padres?¿Cómo hiciste para decirles... digo, para que te dejaran
venir?...
- ¿Ves
esa mujer que viaja con varios niños?, pues es una prima de mi madre, a
cuyo cuidado he venido, pero he preferido apartarme un poco, te habrás
dado cuenta por qué...
- Mi señora....
cuanto nos has amado... cuanto debemos todos a tu silencioso sacrificio de
mujer....
- Todo
lo aprendí de él- dijiste acariciando tu vientre con infinita
ternura...- además el Padre siempre tiene detalles... esta prima de mi
madre llegó a casa apenas el ángel se retiró, con la noticia del
embarazo de Isabel... yo estaba aún aturdida, sorprendida, extasiada, por
lo que el ángel me había dicho, de manera que sólo atiné a
decir..."padre, debo ir con ella", al principio mi padre se
opuso, pero el Señor vino en mi auxilio y conseguí el permiso.... será
un gran alivio hablar con Isabel... presiento que algo sabe....
Air
Karim se dibujó nítido ante nuestros ojos... la casa de Isabel estaba un
poco a las afueras del poblado... Nos despedimos de los parientes y nos
encaminamos hacia nuestro destino....
María
divisó a Isabel sentada en el pórtico de su casa, su vientre de más de
seis meses le servía de apoyo para sus manos dedicadas de pleno a la
labor....
-Isabel!...
Isabel!- casi gritaste... tenías tanto grito ahogado en la garganta...
La
mujer levantó la vista y dijo:
-¿
Quien eres? Acércate, mi vista no es buena y casi no puedo caminar...
-
Isabel ... ¿es que acaso has olvidado hasta mi voz?- y te fuiste
acercando hasta ella...
- ¡Querida
mía... María... Oh Dios Todopoderoso!, si es María, mi María!...-
exclamó gozosa la mujer mientras te abrazaba-
- Oh,
Isabel... la noticia de tu hijo llegó hasta mí, por eso, he venido a
servirte hasta que nazca el niño...
- ¡Bendito
sea el Señor! -Isabel tenía los ojos llenos de lágrimas- Tú...
justamente tú... a servirme a mí... ¿Quién soy yo para que la madre de
mi Señor venga a mí? Bendita eres entre todas las mujeres y bendito es
el fruto de tu vientre... Dichosa tú que has creído... pero mira, María,
siente- dijo tomando tus manos jóvenes y colocándolas sobre su vientre-
mi niño ha saltado de gozo... María... ¿qué mas puedo pedir?
- Oh,
Isabel, en verdad te digo que
Mi alma
canta la grandeza del Señor
y mi
espíritu se estremece de gozo en Dios mi Salvador
Porque
miró con bondad mi pequeñez...
En
adelante todas las generaciones
me
llamarán feliz... feliz...
Porque
el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas - y ví como cruzabas las
manos sobre tu vientre incipiente, como queriendo ya acariciar a Jesús-
¡Su
Nombre es Santo!
Su
misericordia se extiende de generación en generación
Sobre
aquellos que le temen... desplegó la fuerza de su brazo
Dispersó
a los soberbios de corazón, derribó a los poderosos de sus trono y elevó
a los humildes...
Colmó
de bienes a los hambrientos
Y a los
ricos... a los ricos los despidió con las manos vacías...
Socorrió
a Israel , su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había
prometido a nuestros padres, a favor de Abraham y de su descendencia para
siempre... para siempre... para siempre.....
Cuando
terminas de dar rienda suelta a tu corazón aprisionado, cuando el secreto
ya no pesa en el alma, ambas se abrazan durante largo rato... ¡Qué
descanso para tu alma de niña-mujer-madre! Ahora podrás hablar con ella,
contarle lo que sientes y ella te aconsejará... quizás deban esperar los
momentos en que no haya personas cerca para no despertar sospechas...
hablarán del Mesías, le contarás que, al igual que todas las doncellas
de Israel, tú también te preguntaste alguna vez ¿Seré yo?¿Seré la
elegida?, hablarán de ángeles mensajeros y de profecías cumplidas, pero
también hablarán de pañales, de parto, de lactancia.... Isabel ha
asistido a varios partos y te contará cosas.... como sabiendo que estarás
solita con José en el momento más maravilloso de la historia... ella te
enseñará como amamantar a Jesús... en fin... las mismas cosas que habla
cualquier primeriza de la tierra.....
Siento
que estoy demás, que este momento te pertenece, que es como un oasis del
que te alimentarás en los desérticos días que vendrán hasta que José
te tome como esposa... dura prueba para el amor de ambos... dura prueba...
pero de ella hablaremos el próximo domingo... ahora debo volver...
Por
esas cosas de los sueños, el tiempo no ha pasado casi en la pequeña
parroquia de mi barrio...
Escucho
que comienzan a cantar, el sacerdote está por entrar... apenas tengo
tiempo de despedirme.... me veo de pie cantando, mientras el celebrante se
prepara para comenzar la misa... siento que tengo fuerzas para dominar mi
vanidad... y esas fuerzas vienen a mí con olor a desierto, a viento, a
dunas guardianas de secretos....
Miro tu
imagen... no hay signos de la reciente travesía, sonríes... murmuro el
Ave María repitiendo las palabras del ángel, las de Isabel... creo que
nunca más rezaré un Ave María apurada..., repitiendo como autómata...
no... cada vez que lo rece regresaré a Nazaret, a Air Karim... porque
cada vez que lo rezamos el ángel te vuelve a saludar, Isabel te vuelve a
abrazar.. y yo... yo sólo puedo rezarlo de rodillas.....
Recuerda,
amiga, este relato de amor cada vez que reces el rosario.... pues Isabel y
los ángeles, lo rezarán contigo.....
NOTA:
"Estos
relatos sobre María Santísima han nacido en mi corazón y en mi
imaginación por el amor que siento por ella, basados en lo que he leído.
Pero no debe pensarse que estos relatos sean consecuencia de revelaciones
o visiones o nada que se le parezca. El mismo relato habla de "Cerrar
los ojos y verla" o expresiones parecidas que aluden exclusivamente a
la imaginación de la autora, sin intervención sobrenatural alguna."
María
Susana Ratero. Amiga,
escríbeme:susanaratero@arnet.com.ar
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