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CARTA
APOSTÓLICA
ROSARIUM VIRGINIS MARIAE
DEL SUMO PONTÍFICE JUAN
PABLO II AL EPISCOPADO, AL CLERO Y A LOS FIELES SOBRE EL SANTO ROSARIO
CONCLUSIÓN
«Rosario
bendito de María, cadena dulce que nos unes con Dios»
39.
Lo que se ha dicho hasta aquí expresa ampliamente la riqueza de esta oración
tradicional, que tiene la sencillez de una oración popular, pero también
la profundidad teológica de una oración adecuada para quien siente la
exigencia de una contemplación más intensa.
La
Iglesia ha visto siempre en esta oración una particular eficacia, confiando
las causas más difíciles a su recitación comunitaria y a su práctica
constante. En momentos en los que la cristiandad misma estaba amenazada, se
atribuyó a la fuerza de esta oración la liberación del peligro y la
Virgen del Rosario fue considerada como propiciadora de la salvación.
Hoy
deseo confiar a la eficacia de esta oración –lo he señalado al
principio– la causa de la paz en el mundo y la de la familia.
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