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CARTA
APOSTÓLICA
ROSARIUM VIRGINIS MARIAE
DEL SUMO PONTÍFICE JUAN
PABLO II AL EPISCOPADO, AL CLERO Y A LOS FIELES SOBRE EL SANTO ROSARIO
La
escucha de la Palabra de Dios
30.
Para dar fundamento bíblico y mayor profundidad a la meditación, es útil
que al enunciado del misterio siga la proclamación del pasaje bíblico
correspondiente, que puede ser más o menos largo según las
circunstancias. En efecto, otras palabras nunca tienen la eficacia de la
palabra inspirada. Ésta debe ser escuchada con la certeza de que es Palabra
de Dios, pronunciada para hoy y «para mí».
Acogida
de este modo, la Palabra entra en la metodología de la repetición del
Rosario sin el aburrimiento que produciría la simple reiteración de una
información ya conocida. No, no se trata de recordar una información, sino
de dejar 'hablar' a Dios. En alguna ocasión solemne y comunitaria,
esta palabra se puede ilustrar con algún breve comentario.
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