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CARTA
APOSTÓLICA
ROSARIUM VIRGINIS MARIAE
DEL SUMO PONTÍFICE JUAN
PABLO II AL EPISCOPADO, AL CLERO Y A LOS FIELES SOBRE EL SANTO ROSARIO
...
que, no obstante, se puede mejorar
28.
En la Carta apostólica Novo
millennio ineunte he recordado que en Occidente existe hoy también una
renovada exigencia de meditación, que encuentra a veces en otras
religiones modalidades bastante atractivas.35 Hay cristianos que,
al conocer poco la tradición contemplativa cristiana, se dejan atraer por
tales propuestas. Sin embargo, aunque éstas tengan elementos positivos y a
veces compaginables con la experiencia cristiana, a menudo esconden un fondo
ideológico inaceptable. En dichas experiencias abunda también una
metodología que, pretendiendo alcanzar una alta concentración espiritual,
usa técnicas de tipo psicofísico, repetitivas y simbólicas. El Rosario
forma parte de este cuadro universal de la fenomenología religiosa, pero
tiene características propias, que responden a las exigencias específicas
de la vida cristiana.
En
efecto, el Rosario es un método para contemplar. Como método, debe
ser utilizado en relación al fin y no puede ser un fin en sí mismo. Pero
tampoco debe infravalorarse, dado que es fruto de una experiencia secular.
La experiencia de innumerables Santos aboga en su favor. Lo cual no impide
que pueda ser mejorado. Precisamente a esto se orienta la incorporación, en
el ciclo de los misterios, de la nueva serie de los mysteria lucis,
junto con algunas sugerencias sobre el rezo del Rosario que propongo en esta
Carta. Con ello, aunque respetando la estructura firmemente consolidada de
esta oración, quiero ayudar a los fieles a comprenderla en sus aspectos
simbólicos, en sintonía con las exigencias de la vida cotidiana. De otro
modo, existe el riesgo de que esta oración no sólo no produzca los efectos
espirituales deseados, sino que el rosario mismo con el que suele recitarse,
acabe por considerarse como un amuleto o un objeto mágico, con una radical
distorsión de su sentido y su cometido.
35 Cf.
n. 33: AAS 93 (2001), 289.
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