Nuestra Señora
del Rosario de San Nicolás (Argentina)
San Nicolás, escenario de un suceso de características
singulares, que hoy conmueve al país y ha trascendido las fronteras de la
patria, convirtiendo a nuestra ciudad en la Ciudad de María.
En setiembre de 1983, la población nicoleña se
conmocionó con la noticia de que en diversas casas de familias se
iluminaban los rosarios, despertando el sentimiento religioso de unos y el
escepticismo de otros.
Mientras esto se repetía, cada vez con mas
frecuencia, congregando al rezo del Santo Rosario a multitud de vecinos, a
una mujer sencilla, buena esposa y madre ejemplar, comienza a aparecérsele
la Santísima Virgen, registrándose el 25 de setiembre de 1983, como la
fecha en que por primera vez experimenta este suceso maravilloso.
El mayor mérito de esta mujer consiste quizás, en
la discreta conducta observada, ya que nunca intentó cobrar notoriedad
pese al extraordinario privilegio de haber sido destinataria de tal
gracia.
Comienza así el fluido e ininterrumpido dialogo,
donde la Reina del Cielo , avala sus mensajes con citas bíblicas, cuya
concordancia resultaría imposible explicar sin la intervención divina,
por no contar la receptora, con la mas elemental instrucción bíblica,
exegética y teológica necesaria, para armonizar los textos de los
mensajes con los de la Palabra de Dios, en forma tan exacta.
Los mensajes, uno o varios por día, constituyen una
verdadera catequesis, lo que es la originalidad de esta manifestación
mariana, cuya principal temática, al estilo de Lourdes, Fátima o
Lasalette, o cualquiera de las otra revelaciones de la Virgen son:
-
- La alianza entre Dios y su pueblo, la necesidad
de la conversión de los pecadores.
- La recomendación insistente de orar por la paz
del mundo.
- La conveniencia de difundir y practicar la
devoción del Santo Rosario.
- La importancia de hacer penitencia y predicar la
Palabra de Dios, tema este último, que adquiere en labios de la Virgen
un carácter de suma urgencia, las frecuentes exhortaciones a la paz, al
amor al prójimo.
- La necesidad de comulgar frecuentemente y orar
pidiendo al Espíritu Santo.
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