Nuestra Señora de Fátima
(cont..)
Los
niños decidieron no decir nada a nadie acerca de sus experiencias temiendo
hacer el ridículo y ser censurados por sus padres y amigos. Muchas semanas
después, el ángel se les apareció de nuevo y les pidió que ellos
solicitaran un gran don, ofrecieran sacrificios al Mas Grande y aceptaran
cualquier sufrimiento que el Señor les enviara. En esta tercera y final
aparición en Octubre, el ángel trajo consigo un cáliz y sostuvo sobre el,
una Hostia. Antes de ofrecer la Hostia a Lucia, la única que había
recibido la Primera Comunión , el se postró en el suelo y dijo:
"
La mas Santísima Trinidad, Padre, Hijo, Espíritu santo, Yo los adoro
profundamente y les ofrezco el mas Precioso Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad
de Jesús Cristo, presente en todos los tabernáculos de la tierra, en
reparación por todos los ultrajes, sacrilegios, e indiferencia con la cual
El mismo es ofendido. Y a través de los infinitos méritos de Su Santísimo
Corazón y el Inmaculado Corazón de María, yo te suplico por la conversión
de los pobres pecadores."
El repitió este rezo por tres veces y luego levantándose, alzo la Hostia
ante sus ojos y dijo: " Toma y bebe el Cuerpo y la Sangre de Jesús
Cristo, horriblemente insultado por la ingratitud humana. Haz reparación de
sus crímenes y consuela a tu Dios." Con esto, el le dio la Hostia a
Lucia y dejo que los otros niños bebieran del Cáliz.
Todo
esto ocurría en Portugal, La primera guerra mundial estallaba a través de
Europa. En el otoño de 1914 , el Papa Benedicto XV solicitó a los líderes
de Europa que pararan el baño de sangre pero fue en vano. Después de
numerosas solicitudes, el 5 de Mayo de 1917 , el Papa decreto que la
invocación Reina de la Paz, ruega por nosotros fuera permanentemente
incluida en las letanías de los rezos a María de la Iglesia. El además
recalcó:
A
María, quien es la Madre de la Misericordia y omnipotente por gracia,
devotamente amémosla y atraigamos devotos de todos los rincones de la
tierra ó desde nobles templos hasta pequeñas capillas, de palacios reales
y mansiones de ricos hasta las mas pobres villorrios ó desde todos los
lugares donde un alma llena de fe encuentre refugio ó de la sangre que
empapa las llanuras y los mares. Llevémosle a ella la angustia y el llanto
de madres y esposas, el lamento de los pequeños inocentes, las miradas de
todo corazón generoso, para que su mas tierna y benigna gracia sea movida y
la paz que buscamos sea obtenida para nuestro agitado mundo.
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