LA EUCARISTÍA: PRESENCIA REAL DE CRISTO
Para la mayoría de las iglesias cristianas la “Eucaristía” (acción de gracias), es solamente un simbolismo de las palabras de Jesús en la “última cena”, celebrado con los apóstoles en la fiesta de la Pascua, aquel jueves santo del año 33 de nuestro era, el día anterior al ser sacrificado en la cruz.
Por otro lado, para la Iglesia Católica fiel a la tradición del mensaje divino, ha enseñado que la “Eucaristía” es verdaderamente la presencia del Cristo en la “Hostia”, que será entregado por todos nosotros, y en el “Vino” que será derramado por todos nosotros, como un “nuevo pacto” (Mateo 26,26-28: Marcos 14, 22-24: Lucas 22,19-20). Por esta razón, el Hijo de Dios mandó a repetir a sus discípulos este milagro, en recuerdo suyo (1 Corintios 11,25), hasta que el vuelva (Apocalipsis 22,20). Igualmente, las Sagradas Escrituras nos dice que los primeros creyentes “se reunían en el templo, y en las casas partían el pan y comían juntos con alegría y sencillez de corazón” (Hechos 2,46}; principalmente el domingo, llamado el “día del Señor “o “primer día” de La semana (Hechos 20,7). Por ser el día en que el Mesías resucitó y venció a la muerte (Juan 20,1).
En la historio de la Iglesia Primitiva hay constancias escritas, como el testimonio de San Justino Mártir, hacia el año 155, para explicarle al emperador romano Antonio Pío, sobre lo que hacían los católicos: “Los fieles que asistían al santo Sacrificio comulgaban bajo ambas especies. Los hombres recibían la santa Hostia en su mano y las mujeres en un lienzo blanco; unos y otros bebían del cáliz que les presentaba el sacerdote o el diácono... lo que sobraba del vino consagrado se repartía entre los niños presentes, y el pan consagrado restante era llevado a los enfermos y a los cristianos presos en los cárceles” (6).
Hay que resaltar también el famoso “milagro eucarístico” que se conserva en Lanciano (Italia), cuando en el siglo VIII, durante la misa un monje basiliano dudó de la presencia de Cristo en el momento de la elevación, y para asombro suyo la “Hostia” se convirtió en carne de corazón humano y el “Vino” en sangre de tipo AB (la misma de la sábana santa en que envolvieron el cuerpo de Jesús aI ser bajado de la cruz, y que se conserva en Turín (Italia). Este milagro ha sido plenamente confirmado por los resultados de los análisis de la ciencia moderna. Cumpliéndose así las palabras del Mesías a los judíos incrédulos en la sinagoga de Capernaun: “El pan que yo daré es mi propio cuerpo” (Juan 6, 51).
Es tan significativo la presencia del Salvador en la Eucaristía, que hasta las sectas satánicas se reúnen para profanar la Hostia escupiéndola y pisoteándola en el suelo, mientras se invoca el nombre del Demonio. Por otro lado, en muchas iglesias o capillas católicas se hace la exposición del Santísimo (Hostia consagrada que permanece en lo custodia para la adoración de los fieles). Allí en un ambiente sacro y de piedad se hacen plegarias “unos por otros” (Santiago 5,16), ya que San Agustín decía que “la oración es la fuerza de los hombres y la debilidad de Dios” (7).
Cuando volvamos a comulgar, tengamos siempre presente las palabras del Evangelio: “Quien come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo lo resucitaré en el último día” (Juan 6,54).
Notas:
(6). Catecismo de la Iglesia Católica, p. 310-311; Asociación de editores del Catecismo.
(7). P. Joseph Vann O.F. M. –Vidas de santos, p. 103; Ed Grijalbo, s.a.
Este texto ha sido
extraído del sitio http://apologetica.org
, del Libro Verdades de la fe católica, Breve exposición y fundamentación teológica
de las algunas verdades de fe negadas por cristianos no-católicos de Guido Adolfo Rojas Zamorano,
de Colombia.
Sobre el autor: GUIDO ADOLFO ROJAS ZAMORANO es licenciado en Ciencias Religiosas por la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Se ha desempeñado por varios años como docente de las áreas de religión y de ética y valores humanos, en varios planteles educativos católicos; incluyendo el Instituto Diocesano de Formación para Catequistas
EMAUS, en la ciudad de Palmira (Valle del Cauca). Ha publicado cuarenta y cuatro artículos de religión en la revista GACETA del Periódico EL PAIS de la ciudad de Cali; y en el Periódico EL CATOLICISMO de la capital de la república. También ha realizado varios programas sobre los mismos temas en el canal de televisión - Canal Cinco (de Palmira), y en la radio en RCN y en Todelar del Valle (en Cali). En la actualidad colabora de manera continua en el programa televisivo – Para Vivir Mejor, que dirige el Sacerdote Jairo Gómez
Angel, en la misma ciudad de Palmira.
La
Eucaristía
Cuando
el hombre desde su profunda conciencia de si mismo percibe su propia
insuficiencia y su fundamental orientación hacia Dios surge el
deseo de buscarlo, conocerlo, obedecerle, poseerlo, amarlo, alabarlo
y darle gracias. Todo esto lo va manifestando interna y externamente
mediante actos cultuales a la manera de encuentros del hombre con
Dios y de los hombres entre sí y diálogos de adoración y acción
de gracias al Padre de recibir por Cristo y en el Espíritu la
abundancia de sus dones.
La
Liturgia impulsa a los fieles a que conserven en su vida lo que
recibieron en la fe. La Liturgia es la acción sagrada por la cual
mediante signos sensibles y eficaces, "El Padre por Cristo en
el Espíritu santifica a la Iglesia y por ella, al mundo y a su vez
mundo e Iglesia por Cristo en el Espíritu, dan gloria al
Padre".
Por
esto Cristo está presente con su virtud en los Sacramentos y con
presencia "sustancial" en la Eucaristía. La comida del
pan y vino consagrados manifiestan el banquete en el que Cristo es
nuestro alimento. Por la comunión nos hacemos consanguíneos de
Cristo. El mismo Jesús nos lo asegura " El que come mi carne y
bebe mi sangre permanece en mí y yo en él" (Juan 6, 56). Como
el Espíritu Santo habita plenamente en el cuerpo de Cristo así
también habitará en plenitud en quienes son asimilados por este
cuerpo.
La
Eucaristía nos llena del Espíritu y nos une a todos en el único
Espíritu . La Eucaristía es la principal fuente de la gracia de
Dios , contiene al mismo autor de la Gracia. Teresa , la grande ,
basándose en su propia experiencia aconseja : " Acabando de
recibir al Señor, teniendo la misma persona delante, procurad
cerrar los ojos del cuerpo y abrir los del alma y miraos al corazón..."
Animémonos a una comunión diaria o frecuente, dediquemos un rato
para consumirnos en acción de gracias ante el Padre, por Cristo en
el Espíritu y María.
Aterrizando
como nos dice Bernardo:
"Quien
no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor"
"Quien
no ama a su hermano a quién ve no puede amar a Dios a quien no
ve"
"
Amemos pues él nos amó primero" (1 Jn 4, 8. 19-20)
!El
que no quiera entender que entienda¡
- Extractado del
texto La Santísima Trinidad.Ejercitación Mariana
Contemplativa de la Escuela
de Ejercitadores Nazareth
Ver también Madre
de la Eucaristía
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