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10ª Estación:
Jesús despojado de sus vestiduras
Te adoramos, Señor,
y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Arrancan tus vestiduras, adheridas a Ti por la sangre de tus
heridas. A infinita distancia de tu dolor, yo he sentido, a veces, cómo
algo se arrancaba dolorosamente de mí por la pérdida de mis seres
queridos.
Que yo sepa
ofrecerte el recuerdo de las separaciones que me desgarraron, uniéndome
a tu pasión y esforzándome en consolar a los que sufren, huyendo
de mi propio egoismo. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria...
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