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María, Madre de Dios
Recuerdo una canción de la Iglesia de cuando era pequeño, y que estaba,
como otras sobre María, entre mis favoritas. Aún hoy se canta en
Latinoamérica. Decía algo así, y perdonen mi memoria:
¿Quien
será la mujer, que el Rey y el Labrador invocan en su dolor?
Le
rinden honor la música y la luz, el Santo al igual que el pecador.
Y
hermanos, esa es nuestra Madre y la Madre de Dios. Madre de Jesús,
nuestro Salvador y hermano. El por su sangre nos hizo Hijos de Dios y
Hermanos suyos. Y por lo tanto Hijos de su Santísima Madre.
Y
hoy como Iglesia festejamos y conmemoramos ese maravilloso don que sólo
Dios podría haberle dado a una hermana nuestra: la de ser la Madre de
Jesús. Y como Jesús es Dios por ser Hijo del Padre y Segunda Persona de
la Santísima Trinidad, María es Madre de Dios.
Haciendo un poquito de historia, en el año 431 de nuestra era, surgió la
duda en un obispo de si era lícito llamar a María Madre de Dios, y
pensaba que sólo estaba bien llamarla Madre de Cristo o Madre de Jesús.
Esto es, Madre de la humanidad de Jesús y no de su Divinidad. Fue así
que el pueblo, se reveló contra este obispo, ya que en su fe humilde e
inspirada por el Santo Espíritu, el pueblo de Dios, desde los primeros
tiempos supo que María es la Madre de Dios.
Aún hoy algunos hermanos cristianos tienen las mismas dudas. Pero creo
que endurecen su corazón y no dejan hablar al Espíritu Santo, que Jesús
prometió que vendría para enseñarnos y recordarnos todo lo que El
había enseñado. Cosa que parece muy lógica, ya que en sus tres años de
proclamación, debe haber dicho mucho más cosas de las que aparecen en
los Evangelios. Y para eso nos envió al Espíritu Santo.
Y siendo el Espíritu Santo quién cubrió con su sombra a María, que le
había dicho sí al Padre a través del Ángel, y siendo Jesús el que se
encarnó en María, entonces, reconociendo el poder y la actuación de la
Santísima Trinidad en María, es lógico que Jesús se encarnó en María
como Hombre Verdadero y Dios Verdadero, como enseña San Pablo.
Obviamente que cualquier teólogo recién iniciado podrá explicar esto
fundamentándolo en las Escrituras, y en las enseñanzas de los Padres,
pero yo te lo digo desde mi corazón. Digo yo, ¿puede Dios dividirse en
su concepción como hombre y como Dios, si San Pablo afirma la Verdad de
Jesús como Hombre y como Dios? Y si aún así se mantienen tus dudas ¿no
crees que Dios puede hacer eso y mucho más?
Debemos aprender de nuestro Dios. El, que es Grande, Omnipotente, Poderoso
y Eterno eligió nacer de una humilde virgen, pequeñito, bebé,
humilde y pobre. Y nosotros queremos dar motivos y explicaciones sobre si
su Madre debe ser llamada de una u otra forma. ¡Por favor! Aprendamos de
El. Nosotros juzgamos las cosas con cabeza de hombres. Con nuestra finita
y pobre sabiduría. Tan chata sabiduría que desde esa época muchos de
nuestros hermanos los hombres piensan que Jesús no es aún el Mesías.
Porque Dios no eligió ningún plan humano para salvarnos. Porque si
nosotros hubiéramos tenido que diseñar un plan de salvación no hubiera
faltado una gran entrada al mundo al mejor estilo Hollywodense. Pero no.
El Señor eligió la más humilde e inesperada.
Pidamos al Señor que nos revista de esa misma Sabiduría para entender y
aceptar sus planes. Para que aceptemos que si El eligió a María como su
Madre, nosotros no somos nada para decir otra cosa. María es la Mamá de
Jesús, es la Mamá de Dios. Amén.
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