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LA DEVOCIÓN A MARIA
DE MARTÍN LUTERO
Por : Dave Armstrong
A pesar del radicalismo
de los primeros protestantes hacia muchos “distintivos” católicos
antiguos, tales como la Comunión de los Santos, Penitencia, Purgatorio,
Justificación infusa, el papado, el sacerdocio, el matrimonio
sacramental, etc., puede sorprender a muchos descubrir que Martín Lutero
fuè bastante conservador en algunos de sus conceptos doctrinales, tales
como la regeneración bautismal, la Eucaristía, y particularmente la
bendita Virgen Marìa. Lutero verdaderamente fuè bastante devoto a
Nuestra Señora, y retuvo muchas de las doctrinas tradicionales marianas
que fueron sostenidas antes y ahora por la Iglesia Católica. Esto, a
menudo, no està bien documentado en las biografías protestantes de
Lutero e historias del siglo 16, sin embargo esta es una verdad innegable.
Esto parece ser una tendencia humana natural por los seguidores postreros
el proyectarse atràs hacia el fundador de un movimiento y sus puntos de
vista generales.
Ya que el luteranismo de
hoy no posee una Mariología robusta, se asume usualmente que Lutero tenìa
una opinión similar. Podremos ver, consultando los recursos primarios
(por ejemplo: los escritos de Lutero), que los hechos històricos son muy
diferentes. Deberíamos considerar, en su turno, la posición de Lutero en
los varios aspectos de la doctrina Mariana.
Junto con todos los
importantes fundadores Protestantes (Calvino, Zwinglio, Cranmer), Lutero
aceptò la tradicional creencia de la virginidad perpetua de Marìa (Jesús
no tuvo hermanos de sangre), y su status como la Theotokos (Madre de
Dios):
Cristo....fuè el ùnico
hijo de Marìa, y la Virgen Marìa no diò a luz a ningún niño después
de El.....”hermanos” realmente significa “primos” aquí, en las
Sagradas Escrituras y los Judìos siempre llamaban hermanos a los primos.
(Semones en Juan, capítulos 1-4, 1537-39)
El, Cristo, nuestro
Salvador, fue el fruto real y natural del seno virginal de Marìa....Esto
fuè sin la cooperación de ningún hombre, y ella permaneció virgen
después de eso. (Ibid.)
Dios dice....”El hijo
de Marìa es mi ùnico hijo” Por lo tanto Marìa es la Madre de Dios (ibid.)
Dios no derivò su
divinidad de Marìa; pero esto no resulta que es por lo tanto equivocado
decir que Dios naciò de Marìa, que Dios es el hijo de Marìa, y que Marìa
es la madre de Dios...Ella es la verdadera madre de Dios y portadora de
Dios....Marìa amamantò a Dios, meció a Dios para que se duerma, preparò
caldo y sopa para Dios, etc. Porque Dios y hombre son una persona, un
Cristo, un Hijo, un Jesús, no dos Cristos...asì como tu hijo no son dos
hijos....aùn cuando el tiene dos naturalezas, cuerpo y alma, el cuerpo
como tu, el alma solo Dios. (En los Concilios y la Iglesia, 1539)
Probablemente la màs
sorprendente creencia mariana de Lutero es su aceptación de la Inmaculada
Concepciòn de Marìa, el cual no era aùn definitivamente proclamada
como Dogma por la Iglesia Católica hasta 1854. Concerniente a esta cuestión
hay alguna disputa,
Sobre los aspectos técnicos
de teorìas medievales de concepción y el alma, y si Lutero màs tarde
cambiò o no su forma de pensar. Aùn algunos eminentes eruditos
Luteranos, sin embargo, tales como Arthur Carl Piepkorn (1907-73) del
Seminario Concordia en St. Louis, mantiene su inretractable aceptación de
la doctrina. A continuación las palabras de Lutero:
Esta es una dulce y pia
creencia que la infusión en el alma de Marìa fuè efectuada sin pecado
original; por lo tanto en la verdadera infusión de su alma ella fue tambièn
purificada del pecado original y adornada con los regalos de Dios,
recibiendo un alma pura instilada por Dios; por lo tanto desde el primer
momento ella empezó a vivir libre de todo pecado (Sermón “En el dìa
de la Concepción de la Madre de Dios”, 1527)
Ella està llena de
gracia, proclamada por estar enteramente sin pecado –algo extremadamente
grandioso. Por gracia de Dios la llenò con toda bondad y la hizo a ella
libre del maligno. (Libro de Oración (“pequeño) Personal, 1522)
Referencias posteriores a la
Inmaculada Concepciòn, aparecen en su Sermón Hogareño para la Navidad
(1533) y Contra el papado de Roma (1545). En su posterior conducta (el
murió en 1546) Lutero no creyó que esta doctrina deberìa ser impuesta a
todos los creyentes, desde que el percibiò que la Biblia no enseña esto
explìcita y formalmente. Tal concepto es consistente con su noción de
sola escritura y es similar en su opinión en la Asunción corporal de la
Virgen, el cual el nunca negò – aunque fuè altamente crìtico de lo
que èl percibiò fueron excesos en la celebración de esta Fiesta. En su
sermón
Del 15 de Agosto de 1522, la
ùltima vez que predicò en la Fiesta de la Asunción, el dice:
No hay duda que la Virgen
Marìa està en el cielo. Còmo sucedió esto, no lo sabemos. Y desde que
el Espíritu Santo no nos ha dicho nada acerca de esto, podemos hacer de
esto un artìculo de fe... Es suficiente saber que Ella vive en Cristo...
Lutero sostuvo la idea y la
pràctica devocional de veneración a Marìa y expresò esto en
innumerables ocasiones con el lenguaje màs efusivo:
La Veneración de Maria
està inscrito en las profundidades del corazón humano (Sermón,
Setiembre 1, 1522)
Ella es la màs alta
mujer y la màs noble gema en la Cristiandad después de Cristo... Ella es
nobleza, sabiduría y santidad personificada. Nunca podremos honrarla
suficiente. Aùn el honor y la alabanza deben ser dados a ella en tal
forma de no ofender ni a Cristo ni a las Sagradas Escrituras. (Sermón
Navidad 1531)
Ninguna mujer es como tu.
Tù eres màs que Eva o Sarah, bendecida por encima de toda nobleza,
sabiduría y santidad. (Sermón, Fiesta de la Visitación, 1537)
Debemos honrar a Marìa
como ella se lo deseò a si misma y como lo expresò en el Magnificat.
Ella alabò a Dios por sus hazañas. ¿Còmo, entonces, podemos nosotros
alabarla a ella? El verdadero honor de Marìa es el honor de Dios, la
alabanza de la gracia de Dios... Marìa no es nada por amor de si misma,
sino por el amor de Cristo... Marìa no desea que vayamos a ella, sino a
travès de ella hacia Dios (Explicación del Magnificat, 1521)
Lutero va, aùn màs allà,
y le dà a la Bendita Virgen la posición exaltada de “Madre
Espiritual” para los cristianos, tan igual como en la piedad Católica.
Esta es la consolación y la superabundante bondad de Dios, que el hombre
pueda regocijarse en tal tesoro. Marìa es su verdadera madre, Cristo es
su hijo, Dios es su padre. (Sermón, Navidad, 1522)
Marìa es la Madre de Jesús
y la Madre de todos nosotros aunque haya sido Cristo el que reposò en sus
rodillas... Si El es nuestro, nosotros debemos estar en su situación, allì
donde El està, nosotros debemos estar, y todo lo que El tiene, debe ser
nuestro, y su Madre es tambièn nuestra Madre. (Sermón Navidad 1529)
Lutero condenò fuertemente
cualquier pràctica devocional que implique que Marìa es en cualquier
forma igual a Nuestro Señor o que Ella tomò algo de la sola suficiencia
de Nuestro Salvador. Esto es, y siempre ha sido, la enseñanza oficial de
la Iglesia Católica. Desafortunadamente, Lutero siempre “lanzò el bebe
al agua del baño” cuando vino a criticar el error reinante en su tiempo
– igualándolo falsamente con la doctrina de la Iglesia.
Su actitud hacia el uso
de la oración del “Ave Marìa” (la primera porciòn del Rosario) es
ilustrativa. En ciertas declaraciones polémicas, èl parece condenar su
recitación en su totalidad, pero èl solamente està prohibiendo un uso
de devoción mariana que se aparte del sentido de la fe, como lo aclaran
las dos citas siguientes:
Quienquiera que posea una
buena (firme) fe, recita el Ave Marìa sin peligro! Quienquiera que sea débil
en la fe no puede recitar el Ave Marìa sin peligrar su salvación (Sermón,
Marzo 11, 1523)
Nuestra oración deberìa
incluir a la Madre de Dios...lo que el Ave Marìa dice es que toda gloria
debe ser dada a Dios, usando estas palabras: “Dios te salve, Marìa,
llena eres de gracia. El Señor està contigo; bendita eres entre las
mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús Cristo. Amèn! Uds.
Pueden ver que èstas palabras no conciernen tanto a una oración sino
puramente para dar alabanza y honor...
Podemos usar el Ave Marìa
como una meditación en el cual recitamos que la gracia de Dios ha sido
dada a ella, Segundo, debemos agregar el deseo que todos puedan saber y
respetarla. El que no tiene fe està aconsejado de abstenerse de recitar
el Ave Marìa (Libro de Oración Personal, 1522)
Para resumir, es aparente
que Lutero fuè extraordinariamente devoto a la bendita Virgen Marìa, lo
cual es notable a la luz de su aversión a muchas otras doctrinas
“Papistas” o “Romanistas”, que estaba acostumbrado a describirlas.
Su mayor divergencia ocurre con respecto a la intercesión y a la invocación
de los santos, lo cual èl niega, de acuerdo con el inicial y sistemático
Credo Luterano, La Confesión de Augsburgo de 1530 (Artìculo 21)
Sus conceptos de Marìa
como Madre de Dios en el Catolicismo, y sus opiniones sobre la Inmaculada
Concepción, la “Maternidad Espiritual” de Marìa y el uso del “Ave
Marìa” fueron substancialmente iguales. No negò la Asunción (èl ,
sin duda, nunca titubeò en denunciar las doctrinas a las que se oponìa!)
y venerò a Marìa en un modo conmovedor el cual, en cuanto a lo que
implica, no es del todo contraria a la piedad Católica!
Por lo tanto, se puede
afirmar sin temor a contradicción que la Mariología Luterana està muy
cerca de la Iglesia Católica de hoy, y muy lejos de lo que es la Teología
Luterana de la actualidad. El entredicho de este hecho es de ninguna
manera tratado por los Protestantes, es usualmente explicado como una
“retenciòn” del inicial concepto agustiniano, católico, medieval de
Lutero (“todos tienen su punto ciego”, etc.). Pero esto no aplica para
aquellos que son serios consultando a Lutero a fin de llegar a la
verdadera “herencia de la Reforma” y las raíces de un autèntico
Protestantismo.
¿Por què si los
conceptos de Lutero de aquì pueden ser tan fácilmente racionalizados, còmo
pueden los Protestantes saber si èl està seguro en lo relativo a sus
doctrinas innovadoras tales como justificación extrìnsea por la sola fe
y sola escritura?
Aparece, una vez màs,
que la verdad acerca de importantes figuras històricas es casi
invariablemente màs compleja que las “legendas” y generalizaciones
demasiado simplistas que los hombres a menudo, en el paso de los siglos,
creen y aceptan inexactamente.
Reimpreso con permiso de la
Pàgina Web de Dave Armstrong: Defensa Bíblica del Catolicismo: http://ic.net/~erasmus/
Dave fuè recibido dentro de
la Iglesia Católica en 1991 del Protestantismo Evangélico.
La completa historia sobre
su conversión puede ser encontrada en “Sorprendido por la Verdad”
Traducido con permiso de
Coming Home Network: http://www.chnetwork.org
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