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¿ Jesús fundó
UNA o muchas Iglesias ?
A continuación
transcribimos el texto que habla sobre este tema y que ha sido publicado
en el libro "Para Salvarte" del Padre Jorge Loring S.I., el
cuál gentilmente nos ha permitido reproducir. Al final de la página
encontrará un link al sitio del Padre Loring. Los números de los
párrafos pertenecen a la codificación original del libro mencionado.
37.- La Iglesia Católica
ha sido fundada por Jesucristo para la salvación de toda la humanidad.
37,1. Cristo fundó su
Iglesia para que continuara su misión salvadora en la Tierra hasta el fin
del mundo . La hizo depositaria de toda su doctrina y de los demás medios
de salvación que quiso dar a los hombres .
La Iglesia Católica es la única fundada por Cristo-Dios . Todas las demás
Iglesias y religiones han sido fundadas por hombres.
La perpetuidad de la Iglesia Católica puede considerarse como un auténtico
milagro. Podría decirse que es un milagro que un pobre aldeano, como era
Jesucristo , sin más ayuda humana que doce pescadores ignorantes, y sin
armas de ninguna clase, transformara un imperio tan poderoso como el
Imperio Romano, derribara sus ídolos falsos, acabara con sus costumbres y
con sus vicios, y lo hiciera caer de rodillas adorando a un judío
ajusticiado en un patíbulo.
El Imperio Romano ha sido el imperio más poderoso que ha conocido la
Historia. El dominio universal de Roma duró 1.200 años. Pues bien, en el
momento cumbre de su poderío, no sólo no pudo evitar que se extendiera
el cristianismo, sino que a pesar de sus diez sangrientas persecuciones
-que duraron, con altibajos, 249 años y en las que murieron más de
100.000 mártires(428) -, había el
cristianismo adquirido tanta fuerza que en el Edicto de Milán (febrero
del año), el paganismo dejó de ser la religión oficial del Imperio
Romano y se concedió la paz a la Iglesia. Más tarde, el Emperador
Teodosio el Grande , español de nacimiento, en el 380 constituyó el
cristianismo en religión oficial del Imperio Romano. No es esto
maravilloso y único»
Y esto predicando una doctrina completamente opuesta a las pasiones
humanas. La Iglesia Católica predica el perdón, el desprendimiento de
los bienes materiales y la pureza de costumbres .
No hay en el mundo nada más grande que la Iglesia Católica. A pesar de
las terribles persecuciones que ha padecido, en los casi dos mil años que
lleva de existencia, siempre ha triunfado. No ha habido religión más
perseguida, ni tampoco más victoriosa. Los grandes imperios y los crueles
perseguidores han pasado, pero ella sigue en pie. Es que Cristo le prometió
que duraría hasta el fin del mundo, y que los poderes del infierno nunca
podrían vencerla . La Iglesia podrá ser combatida, pero jamás será
vencida.
Muchos perseguidores de la Iglesia han afirmado que acabarían para
siempre con ella. Sin embargo, ellos fueron los que acabaron; no la
Iglesia. Lo mismo ocurrirá con todos los perseguidores del presente y del
futuro.
Los emperadores romanos, Nerón, Decio y Diocleciano, martirizaron a miles
de cristianos.
Ellos tres están en la tumba, y el cristianismo sigue en pie dos mil años
después. También Hitler y Stalin quisieron acabar con el catolicismo.
Ellos están en la tumba, y la Iglesia Católica sigue en pie.
Lo mismo pasará con los que hoy combaten a la Iglesia en España. Todos
ellos irán a la tumba y la Iglesia quedará en pie, pues Cristo ha
prometido que ella durará hasta el fin de los tiempos, y contra Dios no
puede nadie.
Es aterrador contemplar que la mayoría de los hombres viven al margen de
sus deberes religiosos.
Muchísimos lo niegan con descaro; otros muchos lo olvidan. Cuántos son
los hombres que ponen a Dios en su sitio» Cuántos son los que le aman
sobre todas las cosas, como manda el primer mandamiento» . La mayoría de
los hombres no tienen para con Dios otra cosa que frialdad, apatía e
indiferencia. Incluso se llega a combatir a Dios, a declararle
abiertamente la guerra. Se intenta destronarlo y arrancarlo de las
inteligencias y de los corazones. Se hace burla de Él y de sus leyes.
Se le insulta y se le blasfema .
El que odia a Dios le niega con los labios y le confiesa con el corazón;
porque lo que no existe no se puede odiar. Lenin decía que él odiaba a
Dios como a un enemigo personal(429).
En Rusia, después de 70 años de comunismo ateo en el poder, persiste la
fe religiosa de millones de seres contra quienes se ha usado toda suerte
de métodos para arrancársela: muerte, prisión, Gulag, ucases,
propaganda, educación y coacciones sociales y políticas en carreras,
empleos y promociones . Solamente el 20% de la juventud se reconoce atea(430).
La tercera parte de los ciudadanos de la URSS practican, en cierta medida,
el cristianismo .
Incluso Stalin , que ha sido uno de los más feroces perseguidores de la
idea de Dios en nuestro tiempo, no pudo evitar el que se hiciera cristiano
el número uno del Kremlin, Georggi Malenkov(431).
Y que su hija Svetlana se bautizara en 1962, a los 38 años de edad, y que
dijera: «Cuando me hice mayor me di cuenta de que es muy triste vivir sin
Dios en el corazón»(432). Desde 1993 es
religiosa en Italia .
Eduardo Shevardnadze, antiguo Ministro de Asuntos Exteriores de la URRS y
ateo, como cualquier comunista, se ha convertido al cristianismo y se ha
bautizado. Ha colocado en su despacho un icono de la Santísima Virgen(433).
Según el diario soviético «Sovietsa Ya Kirghizia» la persistencia de
los sentimientos religiosos en la URSS comienza a ser un serio problema
político. La favorable acogida de la religión por parte de los
comunistas y la juventud del Komsomol suscita particular inquietud.
Ya en 1986 el Dr. Luka Brajnovic dijo: «A pesar de la propaganda ateísta
generalizada, existe un renacimiento religioso, especialmente entre los jóvenes
. El propio Director del Instituto del Ateísmo Científico de la Academia
de Ciencias de Moscú, Víctor Ivanovich Gorodash , reconoce que últimamente
ha aumentado notablemente el número de creyentes con título
universitario y académico. La gente joven cada vez se interesa más por
las cuestiones religiosas. Las iglesias en nuestro país están
frecuentadas por muchos jóvenes y personas cultas, signo evidente de que
la fe religiosa, a los 70 años de la revolución de octubre, y
contrariamente a todas las previsiones, no se ha apagado»(434).
Tatiana Gorisschewa, Catedrática de Filosofía en la Universidad de
Leningrado, y militante del Partido Comunista ruso, se convirtió al
catolicismo al conocer que Dios es Padre Perdonador.
Recientemente, en los años 1990-1991, hemos visto derrumbarse el
comunismo en todas las naciones del Este Europeo, y resurgir la religión
después de 70 años de persecución religiosa sangrienta en la Unión
Soviética. Durante la revolución bolchevique fueron asesinados 200.000
religiosos(435).
En la Rusia soviética se cerraron catorce mil templos .
En Moscú, sólo en un año, (1935), se imprimieron once millones de
libros ateos Pero el comunismo no ha podido con la fe. Contra Dios, no
puede nadie.
37,2. No hay que
confundir lo que llamamos la iglesia del pueblo (que es el templo, es
decir, el lugar donde se reúnen los católicos para sus actos
religiosos), con la Iglesia Católica (que es el Pueblo de Dios formado
por el conjunto de todos los católicos del mundo entero bajo la autoridad
del Romano Pontífice).
Los católicos formamos una gran familia porque, por la fe y el bautismo,
hemos sido hechos hijos de Dios y hermanos de Jesucristo .
37,3. Jesucristo fundó
una sola Iglesia: «Habrá un solo rebaño y un solo Pastor»(436)
Esta Iglesia es la Iglesia Católica, Apostólica y Romana.
Todas las demás Iglesias y religiones están equivocadas. Unas, porque no
reconocen al verdadero Dios -como el Budismo-; otras, porque se separaron
de la Iglesia verdadera -como el Protestantismo-.
Debemos rezar por los no católicos, para que se conviertan, y ellos y
nosotros nos unamos en la única y verdadera Iglesia de Cristo que es la
Católica.
En el decreto del Concilio Vaticano II sobre el ecumenismo , en el que se
dan normas a los católicos para que traten con comprensión y cordialidad
a los hermanos separados, se dice que el deseo de unión no debe llevarnos
a callar o disimular las discrepancias: «Es totalmente necesario que se
exponga con claridad toda la doctrina. Nada es tan ajeno al ecumenismo
como el falso irenismo que pretendiera desvirtuar la pureza de la doctrina
católica, y oscurecer su genuino y verdadero sentido»(437).
Por eso vamos a ver aquí las razones por las cuales creemos que la
Iglesia Católica es la que Cristo fundó, mientras que las Iglesias
Protestantes no reúnen las condiciones necesarias para ello. No con ánimo
de ofender a los que son protestantes, sino con el deseo de exponer a
todos la verdad.
Según el Primer Concilio de Constantinopla, celebrado el año 381, la
Iglesia, tal como la fundó Jesucristo, tiene cuatro notas características,
es decir, cuatro señales distintivas, que son cuatro propiedades
esenciales que, todas juntas, son exclusivas y manifestativas de la
verdadera Iglesia de Jesucristo . Estas señales distintivas, estos
atributos, son: unidad, santidad, catolicidad y apostolicidad .
37,4. Es decir, según la
mente de Cristo , su Iglesia debe ser: UNA : Jesucristo no fundó más
Iglesia, que la que fundó sobre San Pedro : «Tú eres Pedro y sobre esta
piedra (San Pedro) edificaré mi Iglesia»(438).
Jesucristo habla en singular, es decir, de una sola Iglesia.
En la lengua aramea, que Jesús hablaba, Pedro y piedra se dicen con la
misma palabra: «Kefá».
Jesús hace un juego de palabras para expresar que Pedro es la piedra
fundamental de su única Iglesia.
La autenticidad de estas palabras ha sido negada de diversas maneras por
críticos protestantes. Pero recientemente el célebre teólogo
protestante Oscar Cullmann , la ha confirmado de la manera más
convincente(439).
Cristo cambió a Pedro su nombre de Simón por el de Pedro , piedra, roca
(kefá) porque lo iba a hacer fundamento de su Iglesia. Cuando en la
Biblia Dios cambia el nombre de alguien es porque esta mutación es
efectiva de lo que el nombre significa(440).
Jesucristo quiere ser el único Pastor del único rebaño que es su
Iglesia . Este rebaño se lo entregó a San Pedro antes de partir de este
mundo . Y ya nos advirtió Él que todo reino desunido no subsistirá, se
arruinará ; es decir, que si la Iglesia debe permanecer hasta el final de
los siglos, debe permanecer una.
SANTA : Santificar -o dar la vida de gracia- fue el primer objetivo de la
venida de Cristo , y por lo tanto santificar es el primer objetivo de la
Iglesia , que lo hace por medio de los sacramentos.
Dice San Pablo que «Cristo amó a su Iglesia y se sacrificó por ella
para santificarla..., para hacerla santa»(441).
«Cristo nos eligió para que seamos santos»(442).
«Ésta es la voluntad de Dios, vuestra santificación»(443).
El mismo Jesucristo dijo que Él había venido «para que el mundo se
salve»(444). «He venido, dice el Señor,
no para juzgar al mundo, sino para salvarlo»(445).
Al enviar a sus Apóstoles por el mundo les dijo: «Id y enseñad a todas
las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu
Santo, y enseñándosela guardar todas las cosas que Yo os he mandado»(446)
. «Predicad a todas las criaturas: el que creyere y se bautizare, se
salvará; pero el que no creyere, será condenado»(447).
La Iglesia fundada para llevar los hombres a la gloria debe ser santa,
porque el camino de la salvación es la santificación.
CATÓLICA significa universal : Jesucristo fundó su Iglesia para todos
los hombres y para todos los tiempos: «Predicad a todas las gentes»(448),
«por todo el mundo»(449), «Yo estaré
con vosotros hasta el fin de los tiempos»(450).
Esto evidentemente supone que los Apóstoles tendrían sucesores, pues
ellos, en su corta vida, ni podían predicar por todo el mundo y a todas
las criaturas, ni iban a vivir hasta el fin del mundo.
APOSTÓLICA : La Iglesia verdadera tiene que entroncar con los Apóstoles,
en quienes Cristo fundó su Iglesia . A ellos dio su potestad: «Yo os envío
a vosotros»(451), «quien a vosotros oye a
Mí me oye»(452).
37,5. Evidentemente
Jesucristo fundó su Iglesia para que permaneciera hasta el fin de los
tiempos:
«Yo estaré con vosotros hasta la consumación de los siglos»(453).
Esto quiere decir que la Iglesia fundada por Cristo es indefectible.
Durará hasta el último día, y permanecerá tal como fue constituida por
Cristo . Si ella llegara a desaparecer, o si se transformara en otra
distinta, la asistencia de Cristo habría faltado, o Cristo habría sido
impotente.
Pues, bien, la Iglesia Católica es la única que tiene las cuatro señales
distintivas que Cristo puso en su Iglesia.
37,6. La Iglesia Católica
es UNA en su doctrina, en su gobierno y en sus sacramentos .
Unidad de fe : nuestro Credo es el mismo desde hace dos mil años.
Unidad de doctrina , creída unánimemente por los mil millones de católicos,
de todas las razas, culturas, lenguas y regiones del mundo entero.
Unidad de gobierno, con una Cabeza Universal: el Romano Pontífice.
Unidad de sacramentos, que son exactamente los mismos para los católicos
de todo el mundo.
Unidad de doctrina de todos los Obispos unidos al Papa. Esta unidad no se
rompe aunque algunos la abandonen. La unidad está en los unidos a la Cátedra
de Pedro. La unidad en lo esencial no impide la variedad en lo accidental.
«Los hermanos separados, sin embargo, ya particularmente, ya sus
comunidades y sus Iglesias, no gozan de aquella unidad que Cristo quiso
dar a los que regeneró y convivificó en un cuerpo y en una vida nueva»(454).
«Estas Iglesias y comunidades eclesiales, por la diversidad de su origen,
de su doctrina y de su vida espiritual, discrepan bastante, y no solamente
de nosotros, sino también entre sí»(455).
La libre interpretación de la Biblia de los protestantes, lleva
naturalmente a multitud de errores, herejías y a la desunión. La
interpretación individual de la Biblia lleva a un subjetivismo arbitrario
que hace prácticamente imposible la unidad de doctrina. Entre ellos reina
un tremendo desbarajuste doctrinal sobre lo que hay que creer o no creer.
En cambio, el Magisterio de la Iglesia, lleva a la unión. Esta unión de
doctrina se lleva a cabo mediante la autoridad infalible del Papa y de los
Concilios. Todos los Concilios son doctrina de la Iglesia; pero el
Concilio Vaticano II es especialmente el Concilio de la Iglesia, porque
hizo de la Iglesia el objeto central de sus deliberaciones. Por lo mismo
el Concilio Vaticano I fue el Concilio del Papa, Trento el de la
Contrarreforma, Éfeso el de la Virgen y Calcedonia el de Cristo.
Las denominaciones protestantes son más de cuatrocientas(456),
independientes unas de otras. Los Testigos de Jehová se separaron de los
Adventistas, y éstos de los Bautistas, y éstos de los Anglicanos.
Las Iglesias Protestantes de hoy vienen de Lutero, Enrique VIII y Calvino
. Hay muchísimas divisiones en la determinación de cuáles son los
puntos fundamentales que hay que creer. No se ponen de acuerdo ni en el número
de los sacramentos, ni en la eternidad del infierno , ni siquiera en la
divinidad de Jesucristo .
Recientemente se ha despertado en el protestantismo un movimiento de unión,
pues comprenden que Cristo estableció la unidad de su Iglesia. Este
movimiento suscitado en el protestantismo hay que agradecerlo a Dios,
porque puede ser el camino eficaz para llegar a la unidad que Cristo pidió
al Padre para su Iglesia . El Concilio ha reconocido que es un movimiento
inspirado por el Espíritu Santo Debemos orar mucho para que pronto sea
una realidad el deseo de Jesús : que todos los que creemos en Él
formemos «un solo rebaño con un solo pastor»(457).
37,7. La Iglesia Católica
es SANTA en su doctrina, en su moral, en sus medios de santificación -los
sacramentos- y en sus frutos. No quiere esto decir que todos los católicos
sean santos. Esto es imposible, dada la libertad humana . La Iglesia
condena la mala conducta de toda persona.
Precisamente los malos, lo son por no cumplir lo que manda la Santa
Iglesia Católica. No se puede atribuir a la Iglesia los pecados de los
malos católicos. No es la fruta podrida caída de un árbol sino la
madura que cuelga de sus ramas lo que manifiesta la bondad de ese árbol.
En la historia de la Iglesia se entrecruzan luces y sombras. La Iglesia ha
reconocido siempre que ella, a pesar de ser una comunidad santa, acoge en
su seno a hombres pecadores. Todos los miembros de la Iglesia están
sometidos a la tentación, a la infidelidad y al pecado.
La finalidad de la Iglesia es hacer santos , por eso los que han vivido la
plenitud del catolicismo han sido unos santos, unos héroes, unos
bienhechores de la humanidad. Basta citar nombres como San Vicente de Paúl,
San Raimundo de Peñafort, San Pedro Nolasco, San Pedro Claver, San Juan
de Dios, San Juan Bosco ..., y tantos otros miles de santos que la Iglesia
venera en los altares.
La Iglesia Católica es la institución del mundo que, a lo largo de la
historia, ha hecho más obras de caridad (asilos de ancianos y huérfanos,
atención a enfermos y leprosos,etc.), y ha tenido más personas que han
consagrado su vida totalmente a Dios (sacerdotes y religiosas), y ha
ofrecido más sangre por amor a Cristo (centenares de miles de mártires).
No negamos que pueda haber protestantes virtuosos de buena fe, porque los
hay ; pero el principio protestante de que las buenas obras no son
necesarias para salvarse, lleva, naturalmente, al indiferentismo y
frialdad religiosa.
37,8. La Iglesia Católica
es UNIVERSAL , no tiene fronteras, está abierta a todos los hombres. Su
mensaje de salvación se dirige a todas las gentes. La Iglesia Católica
se ha extendido por todas las regiones de la Tierra. El catolicismo es
practicado por gente de todas las razas y de todas las nacionalidades. En
el Concilio Vaticano II se reunieron más de dos mil quinientos Obispos de
cien nacionalidades distintas .
Para pertenecer a la Iglesia Católica no es necesario ser de un
determinado pueblo, civilización, raza o clase social. En la Iglesia Católica
no hay razas, ni color , ni naciones, ni partidos, ni clases sociales. La
Religión Católica es la más universal. Está a la cabeza de todas las
religiones del mundo.
Según la última estadística de la Iglesia Católica (I.C.I.A., Roma),
ésta es la pertenencia a las religiones más numerosas:
| Católicos: |
1.808 |
millones |
| Musulmanes: |
920 |
" |
| Hindúes: |
705 |
" |
| Protestantes: |
669 |
" |
| Budistas: |
323 |
" |
| Confucianos: |
321 |
" |
| Ortodoxos: |
160 |
" |
| Judíos: |
18 |
" |
De los 5.251 millones de habitantes de la Tierra, el 18% son católicos.
En Europa asciende al 40%, y en América del Sur al 89% .
La Iglesia Católica no está todavía suficientemente implantada en todos
los pueblos de la Tierra. La voluntad de Cristo es, sin embargo, que se
establezca en ellos para que todos los hombres y mujeres de todos los
pueblos tengan acceso a la salvación. Por eso la Iglesia tendrá que ser
siempre misionera, y todos los cristianos están obligados a colaborar en
esta acción misionera evangelizadora de la Iglesia .
Las Iglesias protestantes son de escasas proporciones comparadas con la
Iglesia Católica. Una Iglesia pequeña no puede ser la verdadera Iglesia
de Cristo .
37,9. La Iglesia Católica es APOSTOLICA , tiene sus raíces en los Apóstoles;
el Papa -nuestro Jefe- entronca en perfecta y jamás interrumpida
concatenación con San Pedro -Jefe de los Apóstoles-. Los Papas han sido
legítimamente elegidos por la Iglesia con la garantía de su fidelidad a
la fe recibida de los Apóstoles . El Papa es el legítimo sucesor de San
Pedro . El Cardenal John Newman (Ý 1890), que era protestante, se
convirtió al catolicismo al estudiar a fondo este punto.
En cambio, el protestantismo nació con Lutero 1500 años después de
Cristo . Martín Lutero nació en Eisleben, pequeña ciudad de Turingia,
el 10 de noviembre de 1483. Murió el 18 de febrero de 1546 en su ciudad
natal.
Herejías ha habido siempre. Pero han sido independientes unas de otras.
Aunque algunas hayan coincidido en algunos de sus errores, no por eso han
dejado de ser independientes entre sí. Basta estudiar su historia para
ver que no han tenido unidad en su doctrina, ni continuidad en su
gobierno, ni han formado una sola comunidad en el tiempo. En lo único en
que coinciden todas es en haberse separado de la verdadera doctrina de
Cristo, y de la autoridad del legítimo sucesor de San Pedro.
En la historia de la Iglesia Católica hay célebres predicadores de los
siglos I y II, como Clemente Romano (año 96), Ignacio de Antioquía (año
107), Policarpo de Esmirna ( año 110), Ireneo de Lyon (año 185), etc. .
Ninguna Iglesia protestante puede presentar documentación de su presencia
en aquellos primeros siglos del cristianismo. Voy a poner aquí el nombre,
el lugar de origen, el fundador y la fecha de las principales Iglesias
Protestantes:
| NOMBRE |
ORIGEN |
FUNDADOR |
AÑO |
| Luteranos |
Alemania |
Martín
Lutero |
1517 |
|
| Anglicanos |
Inglaterra |
Enrique
VIII |
1534 |
| Presbiterianos |
Escocia |
Juan
Knox |
1560 |
| Bautistas |
Inglaterra |
Juan
Smith |
1611 |
| Episcopalianos |
EE.UU. |
S.
Seabury |
1700 |
| Metodistas |
Oxford |
J.
Wesley |
1729 |
| Mormones |
EE.UU. |
José
Smith |
1829 |
| Adventistas |
EE.UU. |
William
Miller |
1831 |
| Teosofismo |
EE.UU. |
Slavatski-Steel |
1875 |
| Testigos
de Jehová |
EE.UU. |
Carlos
Russell |
1890 |
|
El Cisma de Oriente se
consumó en 1054 por obra de Focio que murió el año 897, y de Cerulario
que murió en 1058. Quisieron establecer en Constantinopla el Primado de
la Iglesia al trasladar allí su corte Constantino.
37,10. Si la Iglesia Católico-Romana es la única que tiene estas señales
distintivas de unidad, santidad, catolicidad y apostolicidad , ella será
la única realmente fundada por Cristo . Ahora bien, Cristo fundó su
Iglesia sobre Pedro , como piedra fundamental. Si Pedro es el fundamento,
él debe vivir en sus sucesores. El fundamento no puede desaparecer sin
que se derrumbe el edificio que soportaba. El tiempo que dure la Iglesia
será igual al tiempo que ella permanezca sobre su fundamento . Por eso
dijo San Ambrosio : Donde esté Pedro , ahí está la Iglesia de Cristo .
Lo que Cristo instituyó en el Apóstol Pedro , es menester que dure
perpetuamente en la Iglesia .
Ese fundamento es la autoridad . Una sociedad sin autoridad se desintegra.
La autoridad es un elemento esencial en toda sociedad; la cual, sin ella,
se desmorona y acaba por desaparecer en la anarquía .
Todo grupo, para subsistir, necesita organizarse. Y toda organización
necesita una autoridad al servicio del bien común . La autoridad da
unidad, cohesión y eficacia a todo grupo humano Toda sociedad se compone
de un conjunto de seres racionales y libres que de una manera estable, y
bajo la dirección de una autoridad, se propone la realización de un fin.
En toda sociedad es necesaria la autoridad que la dirija para poder
conseguir el fin para el cual fue constituida. Puesto que Dios ha creado a
los hombres sociables por naturaleza, y como ninguna sociedad puede
subsistir sin autoridad que la dirija al bien común, esta autoridad emana
de la naturaleza, y por la tanto viene de Dios .
A Pedro, Jesús le hace fundamento dándole una autoridad suprema,
universal y plena: «Lo que ates en la Tierra quedará atado en el cielo»(458).
El poder de atar y desatar es una metáfora que significa poder de mandar,
permitir o prohibir. Es el poder de legislar .
Dijo también Jesucristo: «Yo te daré las llaves del Reino de los cielos»(459)
La entrega de llaves es signo de transmisión de poder y autoridad .
Por eso en el cuadro de la rendición de Breda de Velázquez , el Príncipe
holandés Justino de Nassau, entrega las llaves de la ciudad al general
español Marqués de Spínola. Igualmente en el cuadro de la Rendición de
Granada de Pradilla, el rey moro Boabdil está también entregando las
llaves de Granada a los Reyes Católicos. El símbolo de la rendición es
la entrega de las llaves: es transmisión de autoridad.
Cristo ha hecho a la Iglesia jerárquica, no democrática.
Mientras en la sociedad civil todo es opinable y discutible, en la
Iglesia, en las verdades fundamentales, no es posible la libre opinión,
puesto que hay que sujetarse a la doctrina revelada.
Hoy algunos quieren acomodar la doctrina católica a los signos de los
tiempos . Pero los signos de los tiempos no son Fuente de Revelación,
sino consecuencia de las opiniones de los hombres; por eso debe ser al
contrario: hay que examinar los signos de los tiempos a la luz de la
Revelación para ver si son aceptables o no. No se puede sustituir el
mensaje divino por palabras humanas, por muy sabias que éstas sean.
Pretenderlo ha dado origen a muchas herejías .
La Iglesia de Cristo ha de durar hasta el fin de los siglos tal como Él
la instituyó , por lo tanto también el Pontificado -que es su
fundamento- durará hasta entonces. Luego allí se encuentra la verdadera
Iglesia de Cristo , donde se encuentre este Sumo Pontificado. Este
Pontificado sólo se encuentra en los Papas de la Iglesia Católica.
Durante casi dos mil años, hasta el Papa actual, tenemos los católicos
una serie de más de doscientos sesenta Papas legítimos sucesores de San
Pedro. Juan Pablo II hace el 268. La lista de los 268 Papas y sus
respectivos años de pontificado los tienes en el apéndice segundo del
libro «La doctrina de Jesucristo» publicado en Estados Unidos, y cuya
traducción española acaba de salir(460).
En algún momento conflictivo hubo antipapas , pero enseguida se recuperó
la línea legítima. Qué sociedad hay en el mundo que tenga esta antigüedad,
esta tradición, esta unidad» El Primado de Pedro es dogma de fe. Está
definido en el Concilio Vaticano I. Cristo instituyó en Pedro un
principio perpetuo de unidad y fundamento visible de la Iglesia . Los
protestantes no tienen papado luego no están en la Iglesia fundada por
Jesucristo .Están engañados:
unos sabiéndolo y otros sin saberlo; pero equivocados. Cristo está donde
está Pedro; y hoy Pedro está en el Papa de Roma. Enseñar otra cosa es
error o mala voluntad.
El Sínodo General de la Iglesia Anglicana, reunido en Londres del 13 al
15 de febrero de 1985, ha aprobado por mayoría absoluta (238 votos a
favor, 38 en contra y 25 abstenciones) el informe final sobre la unidad
con los católicos en el que se reconoce al Papa como cabeza suprema de
las dos Iglesias(461). Y Robert Runcie ,
Arzobispo anglicano de Canterbury, con ocasión de su visita al Papa Juan
Pablo II , en septiembre de 1989, dijo: Empezamos a reconocer en el Papa
al Primado de Pedro . En la Alta Iglesia Anglicana se cree que la Santísima
Virgen es Madre de Dios, tienen imágenes de Ella en sus iglesias, y se le
canta la misma Salve que los católicos.
Precisamente la razón por la cual la Basílica Vaticana en Roma se
construyó ahí, fue porque debajo está la tumba de San Pedro . Son
interesantísimos los estudios realizados para la identificación científica
de la tumba y de los restos de San Pedro(462).
Los arqueólogos han encontrado la tumba y los huesos de San Pedro . Sobre
este tema yo he hecho un vídeo. Para hacerlo he estado un mes en Roma
hablando con los arqueólogos y recogiendo documentación: ahí está la
piedra fundamental sobre la que Cristo fundó su única Iglesia. El que
está encima es su legítimo sucesor. El que quiera estar en la Iglesia
que Cristo fundó en Pedro , tiene que estar en la Iglesia Católica,
dirigida por Juan Pablo II , el 268 legítimo sucesor de San Pedro .
37,11. Hoy vivimos
tiempos de ecumenismo en los que todos ansiamos la unión de todos los
cristianos en una sola Iglesia. Pero la unión con los protestantes, decía
Juan XXIII , no puede venir del sacrificio de parte de la verdad, sino de
un profundizar más en el conocimiento de la verdad. No podemos sacrificar
un dogma de nuestro patrimonio doctrinal para buscar una unión engañosa.
La declaración sobre la libertad religiosa del Concilio Vaticano II
advierte que no es lo mismo practicar una religión que otra. No todas son
igualmente buenas, pues son contradictorias entre sí.
«Todos los hombres están obligados a buscar la verdad, sobre todo, en lo
que se refiere a Dios y a su Iglesia, y, una vez conocida, abrazarla y
practicarla»(463). Dice el Concilio
Vaticano I: «Nadie tiene causa justa para dejar la Iglesia Católica»(464).
«Aunque fuera de la Iglesia Católica pueda encontrarse parte de virtud y
parte de verdad»(465), la «única y
verdadera religión está en la Iglesia Católica»(466).
Aunque añade que todos los que han recibido el Bautismo y tienen fe en
Cristo , de alguna manera también pertenecen a la Iglesia de Cristo en un
sentido amplio. Pero en sentido estricto «la Iglesia de Cristo subsiste
hoy en la Iglesia Católica»(467).
Ésta es la razón por la cual la Sagrada Congregación del Clero en su
Directorio dice: «Propóngase los argumentos en favor de la doctrina católica
con caridad a la vez que con la debida firmeza»(468)
.
Dice el Concilio que la libertad religiosa consiste en inmunidad de coacción(469)
es decir, que a nadie se le puede imponer por la fuerza la práctica de
una religión, ni tampoco impedírsela . El hombre tiene derecho a
practicar lo que él cree que es verdad. Pero el ejercicio público de la
religión, debe subordinarse al «justo orden público»(470),
que consiste en la recta ordenación del bien común, en «la salvaguarda
efectiva de los derechos de todos los ciudadanos..., el interés
proporcionado por la auténtica paz pública..., y una adecuada tutela de
la moralidad pública»(471). «En la
divulgación de la fe religiosa y en la introducción de costumbres hay
que abstenerse siempre de cualquier clase de actos que puedan tener sabor
a coacción o a persuasión inhonesta o menos recta, sobre todo cuando se
trata de personas rudas o necesitadas. Tal comportamiento debe considerase
como abuso del derecho propio y lesión del derecho ajeno»(472).
El Episcopado Español, mientras «pide a sus colaboradores apostólicos,
que jamás incidan en este defecto, les ruega que con la mayor caridad
posible procuren que los fieles de fe sencilla no sean jamás víctimas de
dicho procedimiento, si alguna vez hubiere lugar a ello»(473).
Recientemente España se ha visto invadida por multitud de sectas muy
proselitistas que con señuelos más o menos atractivos para los jóvenes
han desorientado a un número muy considerable. Ver 75, 6.
El Episcopado de Francia ha hecho esta advertencia a los católicos:
Todos los católicos deben oponer un dique a esta marea invasora. Por eso
el comprar, leer o conservar sus publicaciones constituye una grave
imprudencia. Frecuentar sus reuniones y participar en su culto es todavía
más peligroso. Y el adherirse pública y plenamente a ellos constituye un
pecado grave contra la fe .
Puede ser interesante mi vídeo «Las sectas desenmascaradas» .
37,12. La plenitud de los
medios salvíficos se encuentra en la Iglesia Católica, pero algunos
actos de los hermanos separados, pueden también producir la gracia . En
los hermanos separados se puede encontrar también virtud y parte de
verdad(474). Los católicos deben reconocer
con gozo «los tesoros verdaderamente cristianos que, procedentes del
patrimonio común, se encuentran en nuestros hermanos separados»(475).
El cristiano, lejos de juzgar o de condenar a los que están fuera de la
Iglesia, deberá ofrecerles su ayuda y su amor. Si él es feliz por
encontrar la salvación dentro de la Iglesia, también está seguro que la
bondad de Dios salva, por Cristo , a todas las almas generosas y de buena
fe que, sin pertenecer visiblemente a la Iglesia, siguen lealmente los
dictados de su conciencia . Aquellos que con seriedad intentan en su corazón
hacer todo lo que Dios exige de ellos no están excluidos de la esperanza
de la vida eterna .
Dice el Concilio Vaticano II: «El propósito divino de salvación abarca
a todos los hombres: y aquellos que, ignorando sin culpa el Evangelio de
Cristo y su Iglesia, buscan, sin embargo, a Dios con corazón sincero, y
se esfuerzan, bajo el influjo de la gracia, por cumplir con obras su
voluntad, conocida por el dictamen de la conciencia, ellos también en un
número que sólo Dios conoce, pueden conseguir la salvación eterna. La
Divina Providencia no niega los auxilios necesarios para la salvación a
los que, sin culpa por su parte, no llegaron todavía a un claro
conocimiento de Dios y, sin embargo, se esfuerzan, ayudados por la gracia
divina, en conseguir una vida recta»(476).
Es decir, que los no creyentes de buena fe, que siempre cumplieron con su
conciencia, pueden salvarse.
Dice Martins Veiga: «Constituye una gran alegría pensar que hay mucha
gente de buena voluntad que se salva sin pertenecer a la Iglesia. Sin
embargo, no deja de ser un hecho doloroso el que haya tantos hombres que
no conozcan ni vivan el misterio de la Iglesia en su integridad, porque
sin ella nunca podrán alcanzar su plena y total realización en Dios»(477).
La conocida frase fuera de la Iglesia no hay salvación se remonta a Orígenes
y ha sido muy repetida. Incluso se ve incorporada en el Concilio IV de
Letrán. Pero hay que entenderla en su contexto. Va dirigida a los que
conociéndola la rechazan(478). No a los
que inculpablemente no la conocen.
«Pero quienes sabiendo que la Iglesia Católica fue instituida por
Jesucristo como necesaria, desdeñaran entrar o no quisieran permanecer en
ella, no podrían salvarse»(479).
Con todo, para la salvación eterna, no basta estar en la Iglesia, hay que
estar en gracia. «La Iglesia es medio de salvación, no causa»(480).
37,13. Los milagros de
hoy día son una prueba a favor de la Iglesia Católica.
El Concilio Vaticano I(481) afirma tres
cosas de los milagros:
a) que son posibles, b) que pueden ser conocidos con certeza, c) que con
ellos se prueba legítimamente el origen divino de la Religión Cristiana.
Desde 1882 funciona en Lourdes una Oficina de Comprobaciones Médicas.
Hasta 1955 habían desfilado por esta Oficina 32.663 médicos. Esta
Oficina acepta la inscripción de todo médico que lo solicite,
cualesquiera que sean sus creencias religiosas, nacionalidad, etc. De
hecho los ha habido católicos, protestantes, judíos, hindúes, y hasta
ateos racionalistas. En miles de casos han declarado que la curación fue
inexplicable desde el punto de vista médico. El enfermo fue examinado por
los médicos antes y después de la curación. La existencia de la
enfermedad tiene que constar antes de la curación con pruebas clínicas:
radiografías, biopsias, encefalogramas, análisis bacteriales, etc., según
lo demande la naturaleza de la enfermedad.
Quedan excluidas de antemano todas las enfermedades que sean puramente
nerviosas. Tiene que tratarse de enfermedades orgánicas, no puramente
funcionales. La curación debe ser científicamente inexplicable, por no
haberse aplicado tratamiento adecuado, instantánea y duradera. Se somete
al enfermo a observación durante un año.
Sólo entonces la Oficina de Comprobación afirma que la curación es
inexplicable, científicamente hablando.
Hasta 1954 habían pasado por Lourdes más de un millón de enfermos. En
los archivos de la Oficina Médica de Lourdes hay 3.184 expedientes de
curaciones inexplicables por la Medicina. De éstos la comisión eclesiástica
en 19 años de trabajo sólo ha aceptado cincuenta y cuatro casos como auténticos
milagros .
No es que los demás no sean milagros. Es que la Iglesia es rigurosísima
antes de declarar un hecho como milagroso, y un hecho milagroso auténtico
puede no ser reconocido como tal por la Iglesia por falta de algún
requisito. Dios no hace milagros para que sean comprobados científicamente,
sino como respuesta a la oración de las personas que se lo piden con fe,
aunque falten requisitos para una comprobación científica. El rigor de
la Iglesia en aceptar hechos milagrosos nos debe dar confianza en los
casos que la Iglesia acepta como milagros.
Es famoso el caso de la enferma Marie Bayllie Ferrant , que fue examinada
por Alexis Carrel , Premio Nobel de Medicina. Él mismo cuenta el caso en
su libro Viaje a Lourdes. Acompañaba por curiosidad una peregrinación de
enfermos a Lourdes. Era escéptico. Entre los enfermos escogió a Marie
Bayllie por parecerle que era el caso más desesperado. Llegó a decir: Si
esta enferma se cura, sería un milagro verdadero. Entonces yo creería .
La enferma tenía peritonitis tuberculosa en último grado. Él mismo la
había desahuciado como un caso perdido. Sin embargo en Lourdes, ante los
ojos atónitos de Alexis Carrel , aquel abdomen voluminoso descendió
instantáneamente a su volumen normal. Él examinó a la enferma y la
encontró curada. Cumplió su palabra. Se convirtió al catolicismo, y
murió católico(482)
El doctor Leuret , Jefe de la Oficina Médica de Lourdes ha publicado un
libro, traducido al español por la Editorial FAX titulado Curaciones
milagrosas modernas, donde se narran varios casos con los nombres de los
enfermos, reproducciones de las radiografías, etc., y las firmas de los médicos
que certifican las curaciones inexplicables desde el punto de vista científico.
Voy a dar cuenta aquí de dos hechos milagrosos de los cuales tengo en mi
poder acta notarial.
Miguel Juan Pellicer , de 23 años, labriego de profesión, regresando del
campo, se cae del carro, una rueda le pasa sobre una pierna y se la tienen
que cortar. Le ponen una pata de palo , y así está dos años y medio
pidiendo limosna en la puerta de la Basílica del Pilar de Zaragoza. Todo
Zaragoza le conoce como el Cojo de Calanda. Calanda era su pueblo. Él le
pedía a la Virgen del Pilar que no quería ser mendigo toda su vida, y
una mañana amanece con las dos piernas. Todo Zaragoza que le había visto
durante dos años y medio con la pierna cortada y la pata de palo , lo ve
ahora con las dos piernas. De esto hay acta notarial, firmada por
veinticinco testigos. El original está en el despacho del Alcalde de
Zaragoza. Cuando yo estuve en Zaragoza dando conferencias en la Parroquia
de Santa Engracia, un día me fui al Ayuntamiento a ver este acta
notarial, y el secretario del Alcalde, amablemente, me regaló una edición
facsímil que tengo en mi poder.
Otro caso es de Manuela Cortés Colmillo , a quien yo conocí
personalmente. Vivía en un cortijo cerca de El Puerto de Santa María, en
Cádiz. No tenían luz eléctrica. Se alumbraban con candiles de carburo.
Un día le reventó en las manos un candil y le quemó los ojos.
Estuvo seis meses con los ojos como los de una pescadilla frita en frase
de la familia. La trataba el Dr. D. José Pérez-Llorca . A los seis
meses, ante una pregunta de la hija que acompañaba a la enferma, el
doctor certifica que la ceguera era irreversible. Al volver a casa, ella
desconsolada, le pide a la Virgen de Fátima: Madre mía Santísima, tú
que eres tan milagrosa, por mis nueve hijos, que yo vea. En ese instante
recuperó la vista. En un taxi se fueron a ver al médico.
Éste, que a las doce del mediodía había diagnosticado ceguera
irreversible, y a las tres de la tarde se le presenta la mujer con los
ojos como nosotros, repetía: Esto no tiene explicación .
De este hecho tengo un acta notarial donde firman treinta y dos testigos:
hijos, nueras, yernos, vecinos y, sobre todo, el médico que la trató, D.
José Pérez-Llorca , Miembro de la Real Academia de Medicina, Presidente
de la Sociedad Oftalmológica Española, General Inspector del Cuerpo de
Sanidad de la Armada. Este doctor, treinta años catedrático de
oftalmología y uno de los más prestigiosos de España en Oftalmología
Clínica, firmó ante notario: Me quedé sorprendido de aquella repentina
e inexplicable curación de aquella ceguera que yo acababa de diagnosticar
irreversible .
También tengo copia del Acta notarial de D. Leonardo Herrero Miranda
Notario de Picasent (Valencia) en que se narra la curación de la Hermana
Remedios Pagant Coloma , a quien conocí personalmente. Al final, la firma
del Notario va acompañada de la firma de veinte testigos.
En el texto de este Acta se dice que a los 30 años tuvo un tumor en el hígado
con ictericia negra del cual sólo se salvan el 1% de los que la padecen.
Sufrió cinco operaciones. La última fue para abrir y cerrar, pues el hígado
estaba deshecho. No querían llevarla a Lourdes porque temían se muriera
en el camino. El Arzobispo de Valencia D. Marcelino Olaechea dijo: Estos
son los enfermos que hay que llevar a Lourdes.
Por fin se decidieron a llevarla. En el camino entró en coma, asegurando
que desde Sagunto a Lourdes no se enteró absolutamente de nada. En el
viaje iba con gotero y dos enfermeras continuamente a su lado para hacerse
cargo del cadáver, porque esperaban la muerte de un momento a otro.
Llevaban todos los papeles arreglados para poder trasladar el cadáver.
Al llegar a Lourdes le quitaron el gotero para poder meterla en la
piscina. Nada más tocar con los pies el agua, vio como una luz y sintió
como si le quitaran diez arrobas de peso de encima, y como pasar de un
morir a un resucitar . Son palabras textuales de ella.
Inmediatamente se le quitaron los dolores que tenía desde hacía seis años.
Dolores tan fuertes que a veces perdía el conocimiento y tenían que
administrarle morfina y Pantopón. Llegando a tener a veces hasta 42
grados de fiebre.
La metieron en la piscina entre dos personas y salió sola por sus propias
fuerzas. Se le quitó de repente la fiebre que en aquellos momentos era de
40 grados. Al salir tenía 36'5 de temperatura.
Inmediatamente pidió comer pollo, que hacía años que no lo probaba.
Desde aquel momento se encontró perfectamente hasta hoy, que a los 23 años
de la curación, se encuentra ágil y sana. Trabaja de cocinera en un
colegio. Del hígado jamás volvió a tener nada. Le han hecho 25 placas y
no hay señal alguna de tumor.
La trataron durante seis años los catedráticos del Aparato Digestivo de
Valencia, Dres. D. Francisco Gómez y D. Fernando Carbonell .
El historial de este caso está en la Oficina Médica de Lourdes .
Los milagros confirman nuestra fe en Cristo , en la Virgen y en la Iglesia
Católica.
38.- Jesucristo fundó la
Iglesia Católica para comunicarnos por ella las ayudas necesarias para
ser mejores y salvarnos eternamente. Para ello la hizo depositaria de su
doctrina y de todos los medios de salvación.
38,1. Dice la Carta a los
Hebreos: Dios ha hablado a los hombres .
Dios quiso que lo que había revelado para la salvación de todos los
pueblos se conservara para siempre íntegro, y fuera trasmitido a todos
los tiempos .
La misión de la Iglesia es señalar el camino de la salvación eterna de
los hombres por medio de la doctrina de Cristo y los sacramentos por Él
instituidos.
Jesucristo estuvo en la Tierra pocos años. Para que su obra redentora
pudiese continuar a través del tiempo, dejó una institución que cuidara
de su doctrina, y ayudara a los hombres a conseguir la salvación eterna .
Como San Pedro y los Apóstoles iban a vivir un número limitado de años,
para que la Iglesia durara hasta el final de los tiempos como Cristo
prometió ellos necesitaban tener sucesores.
38,2. El hombre no puede
conocer bien a Dios si Dios no se manifiesta al hombre. A esta manifestación
se le llama Revelación.
La doctrina revelada por Dios se encuentra en la Sagrada Escritura y en la
Tradición. Las dos están íntimamente unidas y tienden a un mismo fin;
por eso los pasajes oscuros de la Sagrada Escritura se iluminan con la
Tradición. Esto lo expresa el Concilio Vaticano II con estas palabras: «La
Iglesia no saca exclusivamente de la Escritura la certeza acerca de todo
lo revelado; por eso la Sagrada Escritura y la Tradición se han de
recibir y respetar con el mismo espíritu de devoción . La Sagrada
Tradición y la Sagrada Escritura constituyen un solo depósito sagrado de
la palabra de Dios, confiado a la Iglesia»(495).
La Sagrada Biblia nos transmite la palabra de Dios escrita.
La Tradición nos transmite las enseñanzas orales, transmitidas de viva
voz de una generación a la siguiente . Los Apóstoles enseñaron
principalmente de palabra, como ellos habían sido enseñados por Nuestro
Señor. Cristo no escribió nada. Se limitó a predicar. Y a los Apóstoles
no les dijo escribid , sino predicad . Jesús les enseñó muchas cosas
que no están en la Sagrada Escritura, pero han llegado hasta nosotros
transmitidas de viva voz de generación en generación por la Tradición
oral de la Iglesia: San Pablo , escribiendo a los de Tesalónica les dice:
«Hermanos, sed constantes y guardad firmemente las enseñanzas que habéis
recibido de nosotros, ya de palabra, ya por escrito»(496).
. «Cuando recibisteis la palabra de Dios, que nosotros predicamos, la
aceptasteis no como palabra de hombre, sino cual realmente es palabra de
Dios, que obra en vosotros los creyentes»(497).
Y a los corintios: «Os alabo hermanos, porque observáis mis preceptos y
las tradiciones que os he confiado»(498).
A Timoteo le dice: «Conserva viva la doctrina que has oído de mí»(499).
La Sagrada Escritura está contenida en la Biblia. La Biblia consta de
setenta y tres libros divididos entre el Antiguo Testamento y el Nuevo
Testamento. El Antiguo Testamento consta de cuarenta y seis libros y el
Nuevo Testamento de veintisiete. Lo que divide estas dos colecciones de
libros es la Persona de Jesucristo . Lo que se escribió antes de Él, es
el Antiguo Testamento. Lo que se escribió después de Él, es el Nuevo
Testamento.
Para facilitar la búsqueda de los pasajes, el texto se ha dividido en capítulos,
y dentro de éstos se han numerado los párrafos (versículos). Estas
divisiones son posteriores a los evangelistas. La división en capítulos
se debe a Esteban Langton, en el siglo XIII, y la división en versículos
a Roberto Estienne, en el siglo XVI.
Jesucristo ha encargado a la Iglesia la interpretación y vigilancia sobre
la Sagrada Escritura y Tradición, para evitar el error(500).
Por eso no se pueden leer todas las traducciones de la Biblia, sino sólo
aquellas que tienen aprobación eclesiástica, y por lo tanto nos consta
que no contienen errores.
Hay pasajes de la Biblia que son difíciles de entender, como advirtió
San Pedro(501).
«El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios escrita o
transmitida ha sido confiado únicamente al Magisterio vivo de la Iglesia,
cuya autoridad se ejerce en el nombre de Jesucristo .
Este Magisterio, evidentemente, no está sobre la Palabra de Dios, sino
que la sirve, enseñando solamente lo que le ha sido confiado. Por mandato
divino y con asistencia del Espíritu Santo, la oye con piedad, la guarda
con exactitud y la expone con fidelidad; y de este único depósito de la
fe saca lo que propone como verdad revelada por Dios que se ha de creer»(502).
La libre interpretación de la Biblia de los protestantes da lugar a
multitud de interpretaciones equivocadas y opuestas entre sí, pues no
todo el mundo está preparado para conocer los géneros literarios de los
distintos pasajes bíblicos, ni para entender la lengua en que se escribió
el texto bíblico original. Por eso hace falta un magisterio entendido que
oriente con autoridad en la interpretación bíblica.
Dijo Cristo que, «la verdad nos hará libres»(503).
Quien está en la verdad objetiva pisa firme, se siente seguro. Quien
piensa que la verdad es relativa, que cada cual tiene su verdad, está en
un error.
La verdad tiene un valor absoluto. Quien no se ajusta a la verdad objetiva
está en un error. La verdad objetiva no depende de nuestro parecer ni de
nuestros deseos. Por deseo de ser conciliador y tolerante, no puedo decir
que la verdad es el término medio de dos opiniones distintas. Si uno dice
que la capital de España es Madrid y otro que es Barcelona, yo no puedo
decir que es Zaragoza porque está equidistante entre Madrid y Barcelona.
Cuando se trata de valores subjetivos cada uno puede tener su verdad.
Pero cuando se trata de valores objetivos, la verdad objetiva es la misma
para todos. Por ejemplo: uno puede dormir mejor con la ventana de la
habitación abierta y otro con ella cerrada. La temperatura ideal para
dormir puede variar según las personas. Pero las temperaturas de la
evaporación del agua y su solidificación son siempre 100 y 0 centígrados
respectivamente.
Frente a la verdad objetiva no somos libres. Tenemos obligación de
someternos a la verdad objetiva. Todos los médicos tienen obligación de
decir que el órgano de la visión es el ojo, ninguno puede decir que
vemos por la nariz. Todos los químicos del mundo tienen la obligación de
decir que el agua es H2O, ninguno puede decir que es ClNa. Todos los matemáticos
del mundo tienen obligación de decir que Pí es la relación de la
circunferencia a su diámetro, una constante, que en el sistema decimal es
3'141592... y no 8'2432... Si a un niño le dan un mapa con todas las
ciudades de Europa para que señale las capitales de cada nación, y él
elige las ciudades que más le gustan por su nombre, esto no cambia la
verdad. Las capitales seguirán siendo las que son independientemente del
parecer del niño.
La verdad no me permite opinar libremente lo que yo prefiera. La verdad
orienta la libertad, no la quita. Como las vías del tren que orientan la
ruta del tren, pero no le impiden avanzar, sino que le ayudan. Un tren
fuera de la vía, se despeña.
Subordinar la verdad a mi libertad es ridículo. La mentira no interesa a
nadie con sentido común: queremos café de verdad, no agua sucia;
medicinas de verdad, no pócimas ineficaces; amistad de verdad, no
traidores. Todo esto es indiscutible para una persona normal. Lo mismo
pasa con la verdad religiosa. El bien de la libertad religiosa no es el
tener libertad para elegir el error, sino elegir libremente la verdad sin
sentirse coaccionado.
La verdad objetiva es dogmática, invariable. El error es libre. Para
encontrar la verdad hay un sólo camino. Para equivocarse hay muchísimos.
En la estación del ferrocarril un sólo tren me lleva a mi destino.Todos
los demás me pierden.
Hoy algunos cambian la verdad objetiva por la opinión personal ( eso para
mí no es pecado ), la belleza estética por la moda (moda de pantalones
tejanos sucios y rotos), y la bondad ética por el placer (libertinaje
sexual). Pero siempre quedará en pie que los tres grandes valores del ser
son la verdad, la belleza y el bien.
Incluso en cosas accidentales no siempre podemos cambiarlas a nuestro
capricho. El orden de las letras del abecedario es el que es, y yo no
puedo alterarlo a mi capricho, aunque en absoluto podría ser otro.
Pero así está establecido para todos. No depende de la voluntad de cada
uno.
La fe es libre, no en el sentido de que dé lo mismo creer que no creer;
sino que al no ser axiomática no se impone a la razón, sino que ésta
queda en libertad para aceptarla o rechazarla a pesar de que sea razonable
.
38,3. A veces la Iglesia
define algunas verdades dogmas de fe . No es que esas cosas empiecen
entonces a ser verdad. Son verdades que siempre han existido; pero que su
creencia ha empezado a ser obligatoria al definirse.
La definición de una doctrina no es su invención, sino la declaración
autoritativa de que ha sido revelada por Dios, es decir, que forma parte
del conjunto de verdades que constituyen la Revelación cristiana. Algunas
veces la aparición de nuevos errores obliga a la Iglesia a definir y
declarar más lo que siempre ha sido verdad, pero que las circunstancias
del momento reclaman aclaración.
Los dogmas no son verdades que la Iglesia impone arbitrariamente. Son
iluminaciones de la verdad objetiva. No son muros para nuestra
inteligencia. Son ventanas a la luz de la verdad.
El contenido de los dogmas es inmutable, pero la formulación de ese
contenido se puede desarrollar para acomodarse mejor al modo de hablar de
los tiempos.
El Magisterio de la Iglesia puede ir mejorando el modo de expresar las
verdades que creemos . Toda formulación dogmática puede ser mejorada,
ampliada y profundizada. Pero ninguna formulación dogmática del futuro
puede contradecir el sentido de anteriores formulaciones, sino solamente
completar lo que ya ha sido expresado por ellas. Otras veces un estudio
cada vez más profundo nos hace progresar en nuestro conocimiento de la
Revelación, y nos hace ver más claramente verdades que antes no parecían
tan claras . La Iglesia, asistida por el Espíritu Santo, penetra cada vez
más profundamente en el contenido de la Revelación Divina, descubriendo
nuevos aspectos en ella implícitos, como son los dogmas de la Inmaculada
Concepción y de la Asunción.
La Revelación fue un hecho histórico, y no puede crecer el número de
verdades reveladas contenidas en el depósito de la Revelación que es la
Sagrada Escritura y la Tradición, porque este depósito, quedó cerrado
con la muerte del último Apóstol . Ninguna verdad puede añadirse a la
fe católica que no esté contenida, explícita o implícitamente, en este
depósito revelado. (...) Lo único que cabe es una mayor explicación de
los dogmas, pero conservando el mismo sentido, que es definitivo e
indeformable una vez definido por la Iglesia .
Sí puede y debe crecer continua y armónicamente nuestro conocimiento del
dogma, pasando de lo implícito a lo explícito. Y la Iglesia, al crecer
con el tiempo los conocimientos humanos, puede aprobar infaliblemente este
progreso. No es esto crear nuevas verdades reveladas: es descubrir lo que
se encerraba en el viejo legado de los Apóstoles. Lo mismo que las
estrellas del firmamento descubiertas últimamente existían mucho antes,
pero nosotros hasta ahora no las hemos conocido.
Para que una cosa sea dogma de fe es necesario que haya sido revelada por
Dios, y que la Iglesia así lo declare . Pero el ámbito de las verdades
de fe es mucho más amplio que el de las verdades expresamente definidas.
Hay verdades que llamamos 'de fe divina' porque se encuentran en la
Sagrada Escritura o en la Tradición, que han de ser igualmente creídas,
pero que no han sido nunca definidas, como es el caso de la resurrección
de Cristo . Nadie ha negado en la historia esta verdad; y por eso la
Iglesia no ha sentido la necesidad de definirla .
La Revelación Pública acabó con la muerte del último Apóstol .
Cualquier otra revelación es enteramente privada, y no puede tener valor,
a no ser que esté de acuerdo con la única Revelación Pública que Dios
ha hecho a los Apóstoles.
La Revelación ha terminado pero «nosotros debemos usar nuestra
inteligencia para explorar el dato revelado, deduciendo verdades que a
primera vista no aparecen claramente explícitas en el mismo, pero que no
por eso dejan de estar contenidas virtualmente en él. (...) La garantía
de lo que así descubrimos está en la Iglesia, portadora de toda la
Tradición cristiana e intérprete autorizado de la Escritura Santa. (...)
Es función del Magisterio definir los contenidos de la Revelación. (...)
La teología no debe suplantar al Magisterio. (...) La última palabra la
tiene el Magisterio . (...) Algunos teólogos que critican la doctrina del
Magisterio de la Iglesia, después quieren que sus opiniones personales
sean doctrina infalible»(504).
A propósito de esto dijo el Papa Pablo VI a los participantes en el
Primer Congreso Internacional de Teología del Concilio Vaticano II, el 1
de Octubre de 1966: Los teólogos deben investigar el dato revelado para
iluminar los artículos de la fe; pero sus aportaciones quedan sujetas a
la enseñanza del Magisterio auténtico. (...) Su preocupación ha de ser
proponer la verdad universal creída en la Iglesia bajo la guía del
Magisterio más que sus ideas personales .
Al Magisterio de la Iglesia hay que obedecerle, no sólo cuando se trata
de verdades de fe, sino también cuando se refiere a opiniones que pueden
desorientar al pueblo de Dios; pues también es estos casos está
protegido por la autoridad recibida de Dios, cosa que el teólogo, como
tal, no tiene, por mucha ciencia que tenga . Por eso dice el Sínodo de
los Obispos de 1967: No les corresponde a ellos la función de enseñar
auténticamente .
«Los que ejercitan el Magisterio de la Iglesia son exclusivamente el Papa
y los Obispos, porque a ellos solamente ha confiado Jesucristo la potestad
de enseñar»(505). «Fuera de los legítimos
sucesores de los Apóstoles (que son el Papa y los Obispos) no hay otros
Maestros de derecho divino en la Iglesia de Cristo»(506).
Cuando el Papa habla en una encíclica enseña como auténtico Maestro y
no como un doctor más.
Por eso no es válido apelar a la autoridad de otro teólogo para sostener
lo contrario de lo que el Papa ha enseñado. «Los fieles católicos han
de aceptar las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia con obediencia
religiosa, sabiendo que les obliga en conciencia»(507).
La Iglesia se compone de Pueblo de Dios y Jerarquía: pluralidad en los súbditos
y autoridad que unifica mirando por el bien común de todos , pues hay que
armonizar el pluralismo en lo accidental con la unidad en lo esencial. No
son dos Iglesias, sino dos partes de una única Iglesia. Separar estas dos
partes sería la muerte de la Iglesia; como es la muerte de una persona
separar el cuerpo del alma.
Un católico tiene que aceptar todos los dogmas de fe revelados por Dios.
No puede rechazar ni uno.
O se es católico del todo, o se deja de ser católico. No se puede ser
casi católico , lo mismo que no se puede estar casi vivo , porque eso es
estar muerto. Si casi me toca la lotería, no tengo derecho a cobrar el
premio: o me toca el número entero o no me ha tocado. El casi me toca, no
vale.
«Esta sumisión al Santo Padre es exigida también a los sacerdotes y teólogos.
Quienes instruyen a otros en la fe, tienen que enseñar el mensaje auténtico
de la Iglesia. El católico tiene derecho a ser enseñado por un sacerdote
que esté de acuerdo con el Papa»(508).
Quien desobedece a la Jerarquía Eclesiástica desobedece al mismo
Jesucristo . Él nos dijo: «El que a vosotros escucha, a Mí me escucha;
el que a vosotros desprecia, a Mí me desprecia. Y el que me desprecie a Mí
desprecia a Aquél que me ha enviado»(509).
38,4. La Iglesia es
nuestra Madre que procura nuestro bien, no sólo en esta vida, sino también
en la otra.
La Iglesia es nuestra Madre, pues en su seno somos engendrados como hijos
de Dios y Ella nos alimenta espiritualmente, y nos ayuda a crecer para que
estemos maduros para el Reino de los cielos.
La doctrina que la Iglesia enseña es santa , y haría el mundo mejor si
los hombres le hiciesen caso.
Pero, desgraciadamente, son muchos -también entre los que se dan el
nombre de cristianos- los que la desobedecen por seguir sus pasiones y egoísmos.
La Iglesia ilumina al mundo con la luz contenida en el mensaje de Cristo.
Si hay quien rechaza esta luz, no es por culpa de la Iglesia, sino de los
hombres que la rechazan. La virtud y el camino del cielo son a veces
costosos a nuestra naturaleza caída en el pecado. Pero ya dijo Jesucristo
que el camino del cielo no es fácil, ancho y cuesta abajo, sino que es
estrecho, costoso y cuesta arriba. Lo que mucho vale, mucho cuesta .
Con todo, a pesar de los pecados de los malos cristianos , la santidad de
la Iglesia y su doctrina queda en pie, porque son muchos los que por ella
se han hecho santos. No son las manzanas podridas caídas del árbol, sino
las que cuelgan de sus ramas, las que dicen que el árbol es bueno.
La Iglesia siempre condena el pecado, aunque no pueda privar de la
libertad de pecar. Cuando la Iglesia manda o prohíbe, no pretende de
ninguna manera molestarnos ni hacernos la vida menos agradable. La Iglesia
en todo busca nuestro bien, por eso prohíbe lo que nos daña, aunque nos
gustaría hacerlo. Tampoco los buenos padres que educan bien a sus hijos
les conceden todo lo que ellos quieren.
«Hay que obedecer las leyes de la Iglesia con toda fidelidad porque están
dadas con la autoridad de Cristo , que Él comunicó a los Apóstoles»(510).
La Iglesia Católica es la institución que más ha contribuido al
progreso moral de la humanidad.
Ella regeneró al individuo, libertándolo de la esclavitud; regeneró a
la mujer, devolviéndole su dignidad; regeneró la familia, exigiendo para
ella todos los derechos que le corresponden; regeneró la sociedad,
transformando el Estado déspota y tirano en el Estado que recibe su
autoridad de Dios y que sólo puede ejercerla en bien de sus súbditos.
Hoy está de moda el ser contestatario. Sin embargo al Papa le corresponde
vigilar la doctrina y la buena marcha de la Iglesia .
Oponer nuestro criterio al Magisterio de la Iglesia, ridiculizar toda ascética
de renuncias desde la mortificación voluntaria del cuerpo hasta la
renuncia del propio criterio, etc., es desconocer los valores cristianos
que son locura para el mundo, pero que tienen la consistencia de la
sabiduría de la cruz. No podemos olvidar que el camino de la Encarnación
terminó en el Calvario. Un cristianismo sin cruz, será muy humano, pero
no es el de Jesús(511).
Algunos dicen: Cristo, sí; Iglesia, no . Pero ya dijo San Agustín: No
puede tener a Cristo por Padre quien no tiene a la Iglesia por Madre .
No se puede ser de Cristo sin serlo de la Iglesia, que es el 'Cuerpo Místico
de Cristo' de quien Él es la cabeza . «A Cristo nos incorporamos en y
por su Iglesia; y sólo dentro de ella la vida de Cristo se hace de verdad
vida nuestra»(512). Por eso el Concilio
Vaticano II llama a la Iglesia sacramento universal de salvación . El
Cardenal Newman que era anglicano y se convirtió al catolicismo decía:
quien rechaza a la Iglesia se equivoca ; y añade, hace inútil para sí
lo que Dios puso para bien nuestro . La frase fuera de la Iglesia no hay
salvación es de San Cipriano en lucha contra los movimientos de escisión
que se daban en su comunidad Quien conociendo a la Iglesia la rechaza,
compromete su salvación, dice el Concilio Vaticano II.
Hoy abunda en la Iglesia el tipo de contestatario que adopta una postura
de protesta ante todo. Uno no puede evitar pensar en aquello del
Evangelio: «Ven la paja en el ojo ajeno y no ven la viga en el propio»(513).
No sería mejor que corrigieran sus defectos antes de protestar de los
ajenos»
Algunos reniegan de la Iglesia porque dicen que hay católicos malos.
Según eso tampoco pueden ser protestantes porque también los hay malos.
Y, consiguientemente, ni budistas, ni españoles, ni franceses, ni
siquiera hombres, porque también hay hombres malos. Absurdo.
Si la Iglesia Católica es la única en el mundo fundada por Cristo-Dios ,
ella será la única verdadera, aunque todos los católicos fueran malos.
Hoy es frecuente un tipo de católico «por libre» que vive al margen de
la Iglesia, prescinde de la Institución, del Magisterio, etc. Esto es tan
absurdo como si uno dijera que él se siente español, pero ni saca carnet
de identidad, ni está en el censo, ni el registro civil, ni nada. Éste
será un apátrida, pero no un español. Es verdad, que lo principal es el
corazón, pero hay que institucionalizar la situación.
A veces se oye decir: «Yo soy católico, pero no practico». Esto no es
coherente. Quien pertenece a una asociación, si es coherente, cumple su
reglamento. De poco sirve afirmar que se es católico de corazón, si
después las obras no son de católico. Como si uno que se las da de católico,
luego se casa sólo por lo civil. Esto es un contrasentido. Por eso la
Iglesia Católica a ése le prohíbe la comunión eucarística. Toda
ideología, para que sea sincera, exige un compromiso de vida.
Una auténtica vivencia religiosa debe contener cuatro cosas: a) un credo:
sistema de verdades; b) una ética: valores morales; c) unos ritos:
comportamientos; d) una respuesta social: compromiso. Son necesarias las
cuatro cosas. Quien olvida alguna de ellas tendrá una vivencia religiosa
deforme.
39.- El Jefe de la
Iglesia Católica es Su Santidad el Papa, representante de Cristo en la
Tierra, que lo ha puesto al frente de su Iglesia para que la guíe y cuide
de su unidad.
39,1. El Papa es el Sumo
Pontífice de Roma, sucesor de San Pedro , a quien todos estamos obligados
a obedecer. Es Maestro Infalible, porque cuando habla como Jefe de la
Iglesia Universal ejerciendo el supremo grado de su autoridad y define
como obligatorias verdades de fe y moral, no se puede equivocar .
Infalibilidad es la preservación del error, fruto de la asistencia
divina. (...) Su fundamento es la asistencia de Dios. En Dios se encuentra
toda la verdad. y Dios no miente . Él ha querido dar a su Iglesia este
don de permanecer en la verdad .
Si el Papa pudiera equivocarse al enseñar lo que es obligatorio creer o
hacer para salvarse, nos desorientaría en el camino de la salvación; y
Dios, que nos manda obedecer al Papa, sería el culpable de nuestra
condenación. Esto es absurdo. Luego se comprende que el Papa tiene que
ser infalible cuando señala el camino de la salvación. Esta asistencia
espiritual la prometió Jesucristo cuando dijo: «Yo estaré con vosotros
hasta el final de los tiempos»(514).
La infalibilidad del Papa es dogma de fe. Dice el Concilio Vaticano I: «Definimos
ser dogma divinamente revelado que el Romano Pontífice cuando habla 'ex
cathedra ' esto es, cuando cumpliendo su cargo de Pastor y Maestro de
todos los cristianos, define con su suprema autoridad apostólica, que una
doctrina sobre la fe y costumbres debe ser sostenida por la Iglesia
Universal... goza de aquella infalibilidad que el Redentor Divino quiso
que estuviera en su Iglesia»(515).
La infalibilidad del Papa ha sido definida como dogma de fe en 1870.
Desde entonces han habido diez Papas (Pío IX, León XIII, Pío X,
Benedicto XV, Pío XI, Pío XII, Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I y Juan
Pablo II) . En todo este tiempo sólo ha sido definido como dogma la
Asunción, en 1950 por Pío XII . Y esta verdad estaba en la fe de la
Iglesia desde el siglo VII.
Para salvarse es necesario creer y aceptar toda la doctrina de Jesucristo
. La auténtica doctrina de Jesucristo, no otra: «Id por todo el mundo -
dijo Jesús a sus Apóstoles- y predicad el Evangelio a toda criatura,
enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. El que creyere y se
bautizare, se salvará; el que no creyere, se condenará»(516).
Esto supone garantía de que los que transmiten las enseñanzas de
Jesucristo no se van a equivocar .
Dios fallaría si nos obligase a creer una mentira. Si Él nos obliga a
creer lo que la Iglesia nos enseña es porque se compromete a que siempre
enseñará la verdad: «Yo estaré con vosotros hasta el fin de los siglos»(517).
Ahora bien, qué garantías podemos tener nosotros a la distancia de
veinte siglos y a través de tantas teorías y opiniones humanas, de que
la doctrina que nos enseña hoy la Iglesia es la auténtica doctrina de
Jesucristo » Jesucristo , fundador de la Iglesia, si quiso hacer
efectivamente una Iglesia que llevase su mensaje a todos los tiempos y a
todos los hombres, no tuvo más remedio que dotarla de un control
adecuado, que impidiera absolutamente el que su doctrina fuera deformada a
través de los siglos.
Este control es una especial asistencia del Espíritu Santo con la que
impide absolutamente el error en su Iglesia, en lo que se refiere a la
determinación de la auténtica doctrina revelada. Le dice Jesucristo a
Pedro : «Yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú,
confirma a tus hermanos»(518).
El Papa es infalible cuando determina o declara ex cathedra la auténtica
doctrina revelada. Pero fuera de esto -por ejemplo, si predice el tiempo-
el Papa se puede equivocar como otro hombre cualquiera.
Es decir, que el Papa, en su vida ordinaria, aunque sea un hombre prudentísimo
y de toda confianza, no es infalible. La infalibilidad está reservada a
ciertas enseñanzas hechas con una solemnidad especial, de modo
definitivo, que teológicamente se llama ex cathedra , en la que expresa
su voluntad de obligar a toda la Iglesia a creer la verdad por él
definida.
Esto no significa que el Papa pueda sacarse los dogmas del bolsillo; sólo
puede definir aquello que se encuentra en la Sagrada Escritura o en la
Tradición .
Con todo, al Papa hay que obedecerle siempre; aun en las cosas que no es
infalible: lo mismo que los hijos tienen que obedecer a sus padres, aunque
no sean infalibles. El Magisterio de la Iglesia hay que aceptarlo incluso
en lo no infalible, con religiosa sumisión; más que por los argumentos
en que se apoya, por la autoridad que Cristo dio a su Iglesia para señalar
el camino que nos lleva al Reino de los Cielos.
«Esta religiosa sumisión de la voluntad y del entendimiento se debe al
magisterio auténtico del Romano Pontífice, de tal manera que se
reconozca con reverencia su Magisterio Supremo, aunque no hable 3ex
cathedra2; y con sinceridad se adhiera al parecer expresado por él según
el deseo que haya manifestado él mismo, como puede descubrirse, ya sea
por la índole del documento, ya sea por la insistencia con que se repite
una misma doctrina, ya sea también por las fórmulas empleadas»(519).
Un teólogo podría discrepar y seguir investigando; pero no desacreditar
públicamente a la Iglesia, sino manteniendo un silencio obsequioso .
Para atacar la infalibilidad de la Iglesia se suele aducir la condenación
de Galileo . Con todo,conviene advertir que la condenación de Galileo fue
obra de una Congregación Romana, no del Papa en definición 3ex
cathedra2, que es la única infalible. Aparte de esto, la Iglesia, en
aquel momento, juzgó a Galileo como los mejores astrónomos de su tiempo.
Todos los que estudian los argumentos de Galileo (1569-1642) afirman que
él no probaba su hipótesis. Por eso no convenció a Tycho-Brahe
(1546-1601), contemporáneo suyo, que siguió siendo geocentrista como
Tolomeo . En cambio Galileo tuvo la intuición de interpretar los textos bíblicos
no literalmente como los teólogos de su tiempo, sino como hoy los
interpretamos, sin saber él nada de los géneros literarios. En resumen,
que como dice Walter Brand Muller(520): Se
da el paradójico resultado de que Galileo se equivocó en el campo de la
Ciencia y los eclesiásticos en el campo de la Teología . Con todo hay
que advertir que Galileo no fue condenado por su teoría heliocéntrica,
pues lo mismo dijo Copérnico cien años antes y la Iglesia no se metió
con él. Es más, su obra fundamental, Las revoluciones de los mundos
celestes, publicada en 1543, está dedicada al Papa Pablo III . Pero Copérnico
presentaba sus ideas sólo como una hipótesis .
Galileo fue condenado por su insistencia en interpretar la Escritura.
La Iglesia le dijo que se limitara a presentar sus ideas como una hipótesis
científica , y no quiso hacer caso . Aunque la condena de la Iglesia a
Galileo fue disciplinar y no dogmática, hoy se piensa que fue inoportuna.
39,2. Infalibilidad no
significa impecabilidad . El Papa -como todo hombre- puede tener sus
faltas.
Es más, en la Historia ha habido algunos Papas indignos, que no han sido
ejemplares; aunque pocos. Habrán sido pecadores, pero siempre rectos en
sus enseñanzas, pues siempre han sido infalibles . Con todo, gracias a
Dios, tenemos en la Iglesia Católica un largo historial de Papas Santos.
Se veneran en los altares setenta y siete Papas santos .
El último Papa que ha subido a los altares con la corona de los Santos ha
sido San Pío X , muerto en 1914.
40.-El Papa está en lugar de Jesucristo.
40,1. Jesucristo , antes
de subir al cielo, dejó a San Pedro al frente de su Iglesia, comunicándole
todos los poderes necesarios para desempeñar su cometido.
El Papa tiene autoridad de Cristo-Dios para interpretar la ley divina.
Cristo le dijo a San Pedro : «A ti te daré las llaves del Reino de los
Cielos, lo que ates o desates en la Tierra será atado o desatado en el
cielo»(521). Esto supone poder para
legislar e imponer obligaciones .
El Papa es el sucesor de San Pedro y Vicario de Cristo en la Tierra .
Por eso todos los católicos debemos obedecer al Papa en todo lo que él
disponga para la buena marcha de la Iglesia.
Cristo dotó a su Iglesia de todos los medios necesarios para conseguir su
fin. Por eso la hizo jerárquica . La autoridad es necesaria. «No hay
agrupación humana que no necesite un ordenamiento que haga posible la
vida en común. (...) Donde hay una comunidad, allí hay forzosamente una
institución como medio de salvar debidamente la convivencia, y conseguir
eficazmente los fines que se pretenden. Se impone la fijación de unas
normas de comportamiento y el deber de sujetarse a ellas. (...) La
normativa institucional es una defensa contra la anarquía»(522)
. Qué pasaría en Madrid o Barcelona sin normas de tráfico»
La misión de la jerarquía es garantizar la autenticidad en la fe y en la
vida cristiana: para que se crea lo que Dios quiere y como Dios quiere, y
para que se administren los sacramentos que Cristo quiso y como Cristo
quiso .
Todos los grupos humanos: familias, asociaciones, pueblo o nación,
necesitan una autoridad -del tipo que sea- para organizar, coordinar
fuerzas, defender derechos, especialmente de los más débiles, y tomar
responsablemente decisiones. Una sociedad sin autoridad acaba por
disolverse.
La autoridad justa y responsable es uno de los mejores servicios que se
presta al pueblo. La autoridad es justa y razonable, cuando busca no los
propios intereses, sino el bien de todos .
40,2. Los Obispos son los
encargados de gobernar las diócesis bajo la autoridad del Papa .
Ejercitan potestad propia y son, en verdad, los jefes del pueblo que
gobiernan , pues los Obispos son los sucesores de los Apóstoles, y
administradores de Dios .
Ya en el siglo II, San Ireneo llama a los obispos sucesores de los Apóstoles:
«Podemos contar con aquellos que han sido puestos por los Apóstoles como
obispos y sucesores suyos hasta nuestros días»(523).
«La primera responsabilidad de los Obispos es combatir la herejía y
guardar el depósito de la fe» (524).
«Los Obispos, cuando enseñan en comunión con el Romano Pontífice,
deben ser respetados por todos como los testigos de la verdad divina y católica;
los fieles, por su parte, tienen obligación de aceptar y adherirse con
religiosa sumisión del espíritu al parecer de su Obispo en materias de
fe y de costumbres cuando él las expone en nombre de Cristo»(525).
Los Concilios Ecuménicos reúnen a todos los obispos del mundo para
deliberar, bajo la dirección del Papa, sobre asuntos generales de la
Iglesia. Se han celebrado XXI. El primero fue el año 325 en Nicea, y el
último de 1962 a 1965 en Roma. La lista de todos los Concilios Ecuménicos
de la Iglesia está en el libro de José M . Ciurana: «En busca de la
verdades fundamentales»(526).
40,3. Los sacerdotes se
consagran a Dios para colaborar con el Papa y los Obispos en el cuidado de
las almas predicando la Palabra de Dios y administrando los sacramentos..
Son también representantes de Jesucristo , por esto merecen todo nuestro
respeto. La misión del sacerdote es presidir la Asamblea Eucarística y
ayudar a los Obispos a mantener la unidad en la fe y en la caridad
fraterna, y conducir a los cristianos a Dios Padre .
Hay que distinguir el sacerdocio ministerial, propio de los que han
recibido el sacramento del orden, que les da poder para decir misa y
perdonar pecados, del sacerdocio común de los fieles, propio de todos los
bautizados cuya vida debe ser un acto cultual a Dios y deben dar
testimonio de Cristo .
Estos dos sacerdocios no sólo difieren en grado, sino esencialmente, como
ha dicho el Concilio Vaticano II(527). Por
eso hay un sacramento especial para el sacerdocio ministerial.
«Hoy como ayer, la misión específica del sacerdote es la de comunicar
el pan de la palabra; la de distribuir, como ministro del culto, el perdón,
la gracia y la santidad. Podrán cambiar los tiempos y los métodos, según
la evolución de las costumbres, pero el contenido del mensaje seguirá
siendo el mismo: el apostolado será siempre la transmisión de la vida
espiritual»(528).
Jesucristo dice en el Evangelio: «No llaméis a nadie Padre»(529).
Pero esto se lo dice a sus discípulos, pues entre ellos todos eran
hermanos. Pero el pueblo es lógico que llame Padre a los sacerdotes por
respeto a la persona que les transmite la doctrina y la gracia de Dios .
El mismo San Pablo que sabía muy bien cómo había que interpretar las
palabras de Cristo , se hacía llamar Padre: «No os escribo esto para
avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos muy queridos.
Porque aunque tuvierais diez mil pedagogos en Cristo no por eso tenéis
muchos padres, ya que el que os ha engendrado en Cristo por medio del
Evangelio he sido yo»(530). Él mismo llamó
«hijo» a Timoteo en las dos cartas que le escribe(531).
Lo mismo a Tito(532). Por lo tanto es lógico
que ellos le llamaran a él «Padre».
San Juan llama «sus hijos» a los que andan en la verdad(533).
40,4. Para ayudar a los
sacerdotes en ministerios que aunque no sacerdotales resultan necesarios
para el bien de la Iglesia , el Concilio Vaticano II ha permitido a las
Conferencias Episcopales, con la aprobación del Sumo Pontífice,
establecer el diaconado «para hombres de edad madura, aunque estén
casados, y para jóvenes idóneos; pero para éstos debe mantenerse firme
la ley del celibato»(534).
Estos diáconos sirven al Pueblo de Dios en el ministerio de la liturgia,
de la Palabra y de la caridad .
En 1972 la Iglesia ha permitido que cuando hay muchos fieles y pocos
sacerdotes , algunas personas idóneas señaladas por el sacerdote, con
permiso del Obispo, pueden ayudar a dar la Sagrada Comunión, para que
este acto no se prolongue demasiado. Estas personas también podrán
llevar la comunión a los enfermos, si no hay sacerdote o diácono que lo
haga(535).
NOTAS
(428) -
En el año 1944 el sabio Profesor P. Luis Hertling, S.I. especialista en
la Historia de la Iglesia de los primeros tiempos, publicó artículo en
la revista de la Universidad Gregoriana de Roma, en el cual demuestra que
el número de mártires de las persecuciones romanas, hasta el año 313,
fue por encima de los cien mil (Daniel Ruiz: Acta de los Mártires,
introducción, 3. Ed. BAC. Madrid) (429) - CELSO
COLLAZO: Revista GEO, 17 (VI-88) 126
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(430) - KOLOGRIVOF: Suma Católica contra los sindiós,
I, 2. Ed. Litúrgica Española. Barcelona
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(431) - VITTORIO MESSORI: Hipótesis sobre Jesús, IX,
9. Ed. Mensajero.
Bilbao, 1978
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(432) - Diario YA del 3-XI-84, pg.2 y del 12-X-87, pg.21
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(433) - Revista ECCLESIA, 2623 (13-III-93) 17
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(434) - Diario YA del 4-VI-86, pg.42
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(435) - Informe Oficial elaborado en Moscú el 27-XI-95.
Revista ECCLESIA, 2766 (9-XII-95) 27
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(436) - Evangelio de San Juan, 10:16
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(437) - Concilio Vaticano II: Unitatis redintegratio:
Decreto sobre el
Ecumenismo, nº 11
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(438) - Evangelio de San Mateo, 16:18
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(439) - M.OSCAR CULLMANN:San
Pedro,discípulo,apóstol,mártir.Ed.Delachaux et Nestlé. Pgs.154
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(440) - JUSTO COLLANTES, S.I.: La Iglesia de la Palabra,
1º, 3ª, XII,
2, a. Ed. BAC. Madrid. 1972
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(441) - SAN PABLO: Carta a los Efesios, 5:26s
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(442) - SAN PABLO: Carta a los Efesios, 1:4
VOLVER
(443) - SAN PABLO: Primera Carta a los Tesalonicenses,
4:3
VOLVER
(444) - Evangelio de San Juan, 3:17
VOLVER
(445) - Evangelio de San Juan,12: 47
VOLVER
(446) - Evangelio de San Mateo, 28:19
VOLVER
(447) - Evangelio de San Marcos, 16:15
VOLVER
(448) - Evangelio de San Mateo, 28:19
VOLVER
(449) - Evangelio de San Marcos, 16:15
VOLVER
(450) - Evangelio de San Mateo, 28:20
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(451) - Evangelio de San Juan, 20:21
VOLVER
(452) - Evangelio de San Lucas, 10:16
VOLVER
(453) - Evangelio de San Mateo, 28:20
VOLVER
(454) - Concilio Vaticano II: Unitatis redintegratio:
Decreto sobre
el Ecumenismo, nº 3
VOLVER
(455) - Concilio Vaticano II. Unitatis redintegratio:
Decreto sobre el
Ecumenismo, nº 19
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(456) - CAMILO CRIVELLI, S.I.: Diccionario de las Sectas
protestantes.
Ed. EAPSA. Madrid
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(457) - Evangelio de San Juan, 10:16
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(458) - Evangelio de San Mateo, 18:18
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(459) - Evangelio de San Mateo, 16:19
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(460) - RONALD LAWLER, O.F.M.: La Doctrina de
Jesucristo. Ed.
Galduria. Jódar (Jaén)
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(461) - Diario YA del 22-IX-89, pg. 16
VOLVER
(462) - JORGE LORING, S.I.: La Tumba de San Pedro:
Identificación
científica de la tumba y los restos del Primer Papa de la Iglesia
Católica
VOLVER
(463) - Concilio Vaticano II: Dignitatis Humanae:
Declaración sobre
la libertad religiosa, nº1. Nuevo código de Derecho Canónico, nº748, 1
VOLVER
(464) - DENZINGER: Magisterio de la Iglesia, nº 1815.
Sesión, 3ª
del 24, IV, 1870. Ed. Herder.
VOLVER
(465) - Concilio Vaticano II: Lumen Gentium: Constitución
Dogmática
sobre la Iglesia, nº8
VOLVER
(466) - Concilio Vaticano II: Dignitatis Humanae:
Declaración sobre
la Libertad Religiosa, nº1
VOLVER
(467) - Concilio Vaticano II: Lumen Gentium: Constitución
Dogmática
sobre la Iglesia, nº8
VOLVER
(468) - Sagrada Congregación del Clero: Directorio
General de Pastoral
Catequética, II, 27. Madrid.
VOLVER
(469) - Concilio Vaticano II: Dignitatis Humanae:
Declaración sobre
la Libertad Religiosa, nº2. Nuevo Código de Derecho Canónico, nº748, 2
VOLVER
(470) - Concilio Vaticano II: Dignitatis Humanae:
Declaración sobre
la Libertad Religiosa, nº3
VOLVER
(471) - Concilio Vaticano II: Dignitatis Humanae:
Declaración sobre
la Libertad Religiosa, nº7
VOLVER
(472) - Concilio Vaticano II: Dignitatis Humanae:
Declaración sobre
la Libertad Religiosa, nº4
VOLVER
(473) - Exhortación del Episcopado Español sobre
Libertad
Religiosa.Revista ECCLESIA, nº1376.
VOLVER
(474) - Concilio Vaticano II: Dignitatis Humanae:
Declaración sobre
la Libertad Religiosa, nº4
VOLVER
(475) - Secretariado Pontificio para los no
Cristianos:Presentación de
la Fe cristiana,nº32.Ed.PPC.
VOLVER
(476) - Concilio Vaticano II: Lumen Gentium: Constitución
Dogmática
sobre la Iglesia, nº16
VOLVER
(477) - AMÉRICO MARTINS VEIGA: Creer hoy,VI, 3, 1. Ed.
Perpetuo
Socorro. Madrid
VOLVER
(478) - JUSTO COLLANTES,S.I.: La Iglesia de la Palabra,2º,
4ª, XVI, 3,
b. Ed. BAC. Madrid
VOLVER
(479) - Concilio Vaticano II: Lumen Gentium: Constitución
Dogmática
sobre la Iglesia, nº14
VOLVER
(480) - BERNARDO MONSEGÚ, C.P.: La Iglesia que Cristo
quiso, V, 7. Ed.
Roca Viva. Madrid
VOLVER
(481) - DENZINGER: Magisterio de la Iglesia, nº 3034.
Ed. Herder.
Barcelona.
VOLVER
(482) - JUAN LÓPEZ PEDRAZ, S.I.:Cuando se está
perdiendo la fe, 1ª,
IX. Ed.Sal Terrae. Santander
VOLVER
(483) - JOSÉ ANTONIO SAYÉS: Razones para creer, III,
1. Ed. Paulinas.
Madrid. 1992.
VOLVER
(484) - Revista PALABRA, 241-242 (
br>
VOLVER
(485) - ABC de Madrid del 15-I-94. Pg.7.
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(486) - Revista ECCLESIA, 2675 (12-III-94)24.
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(487) - ABC de Madrid del 27-IV-94. Pg.8.
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(488) - ABC de Madrid del 5-II-94. Pg. 67.
VOLVER
(489) - Revista ECCLESIA, 2521, (30-III-91)17.
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(490) - Revista 30 DÍAS, 45(1991)pg.16.
VOLVER
(491) - Revista 30 DÍAS, 42(1991)pg.62.
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(492) - ANDRE LEONARD: Razones para creer, IX, 18. Ed.
Herder.
Barcelona. 1990.
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(493) - DIARIO DE CÁDIZ, 24-XI-95, pg. E2
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(494) - Diario EL CORREO ESPAÑOL-EL PUEBLO VASCO del
4-VIII-1986. Pg.8
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(495) - Concilio Vaticano II: Dei Verbum: Constitución
Dogmática sobre
la Divina Revelación, nº9s
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(496) - SAN PABLO: Segunda Carta a los Tesalonicenses,
2:15
VOLVER
(497) - SAN PABLO: Primera Carta a los Tesalonicenses,
2:13
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(498) - SAN PABLO: Primera Carta a los Corintios, 11:2
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(499) - SAN PABLO: Segunda Carta a Timoteo, 1:13
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(500) - Concilio Vaticano II: Dei Verbum: Constitución
Dogmática
sobre la Divina Revelación, nº10
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(501) - Segunda Carta de San Pedro, 3:16
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(502) - Concilio Vaticano II: Dei Verbum: Constitución
Dogmática
sobre la Divina Revelación, nº10
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(503) - Evangelio de San Juan, 8:32
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(504) - BERNARDO MONSEGÚ, C.P.: La Iglesia que Cristo
quiso, I, 2. Ed.
Roca Viva. Madrid
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(505) - Concilio Vaticano II: Lumen Gentium: Constitución
Dogmática
sobre la Iglesia, nº 25
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(506) - PÍO XII, el 31 de mayo de 1954
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(507) - Concilio Vaticano II: Lumen Gentium: Constitución
Dogmática
sobre la Iglesia, nº 25
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(508) - RONALD LAWLER, O.F.M.: La Doctrina de
Jesucristo, XIV, 7. Ed.
Galduria. Jódar (Jaén)
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(509) - Evangelio de San Lucas, 10:16
VOLVER
(510) - JOSÉ RIVERA-IRABURU: Síntesis de
Espiritualidad Católica,
XXVII, 5. Ed. Gratis Date. Pamplona
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(511) - JUSTO COLLANTES, S.I.: La Iglesia de la Palabra,
2º, 4ª,XXIV,
3, c.d. BAC. Madrid
VOLVER
(512) - BERNARDO MONSEGÚ, C.P.: La Iglesia que Cristo
quiso, IV,1.
Ed. Roca Viva. Madrid
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(513) - Evangelio de San Mateo, 7:3
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(514) - Evangelio de San Mateo, 28:20
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(515) - DENZINGER:Magisterio de la Iglesia,nº 1839. DS:3073.Código
de
Derecho Canónico,nº 749
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(516) - Evangelio de San Mateo, 28:20. Evangelio de San
Marcos,
16:15s
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(517) - Evangelio de San Mateo, 28:20
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(518) - Evangelio de San Lucas, 22:32
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(519) - Concilio Vaticano II: Lumen Gentium: Constitución
Dogmática
sobre la Iglesia, nº 25
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(520) - WALTER BRAND MULLER: Galileo y la Iglesia, Epílogo.
Ed.
Rialp. Madrid. 1987
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(521) - Evangelio de San Mateo, 16:19
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(522) - BERNARDO MONSEGÚ, C.P.: La Iglesia que Cristo
quiso, VIII, 5.
Ed. Roca Viva. Madrid
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(523) - SAN IRENEO: Adversus Haereses, III, 3, 1. MIGNE:
Patrología
Griega. 7, 848, A
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(524) - JOSÉ ANTONIO SAYÉS: Razones para creer, XI, 4,
2. Ed.
Paulinas. Madrid. 1992
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(525) - Concilio Vaticano II: Lumen Gentium: Constitución
Dogmática
sobre la Iglesia, nº 2
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cortesía de www.spiritusmedia.org
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