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NO
MATARÁS
EL
DERECHO A LA VIDA ES LO PRIMERO
La vida humana es sagrada e
inviolable desde su concepción hasta su término natural.
16/01/2003: El Papa Juan Pablo II, en el
mensaje con ocasión de la jornada Mundial de la Paz de 1999, dedicaba los
tres primeros números a la dignidad de la persona humana, creada a imagen y
semejanza de Dios, como fundamento de los derechos humanos. Entre todos
ellos "el primero es el fundamental derecho a la vida". Si se
destruye violentamente la vida del ser humano, desaparecen los restantes
derechos, que presuponen que el ser humano vive. "La vida humana es
sagrada e inviolable desde su concepción hasta su término natural.
"No matar" es el mandamiento divino que señala el límite
extremo, que nunca es lícito traspasar. "La eliminación directa y
voluntaria de una ser humano inocente es inmoral".
En este documento el Papa nos propone un horizonte positivo de este derecho
fundamental: "El derecho a la vida es inviolable. Esto implica una opción
positiva, una opción
positiva, una
opción
par la vida. El desarrolla de una cultura orientada en este sentido se
extiende a todas las circunstancias de la existencia y asegura la promoción
de la dignidad humana en cualquier situación". He aquí algunas
aplicaciones de importancia:
a) "Una auténtica cultura de la vida, al mismo tiempo que garantiza el
derecho a venir al mundo a quien aún no ha nacido, protege también, a los
recién nacidos, particularmente a las niñas, del crimen del
infanticidio".
b) Asegura igualmente a los minusválidos el desarrollo de sus posibilidades
y la debida atención a los enfermos y ancianos".
c) Motivo de profunda inquietud son los recientes descubrimientos en la
ingeniería genética: "Para que la investigación científica en dicho
ámbito esté al servicio de la persona, es preciso que esté acompañada en
cada fase por una reflexión ética que inspire adecuadas normas jurídicas
para salvaguardar la integridad de la vida humana.
Jamás
la vida puede ser degradada a objeto".
d) El rechazo de toda violencia: "Optar por la vida comporta el rechazo
de toda forma de violencia. La de la pobreza y del hambre, que aflige a
tantos seres.

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