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NO AL ABORTO

Es mucha la tristeza que nos causa como
Cristianos comprometidos el tema del Aborto. Tristeza por esos pequeños
Angelitos que el Señor ha amado desde toda la eternidad y por los que ha
dado la vida en la Cruz. A ellos también los podríamos considerar
mártires. Pues son los últimos de este mundo. Tristeza porque ellos
mueren en la oscuridad de un hospital, una clínica clandestina o no, en
manos de médicos, enfermeras o parteras que deberían ser los que los
recibieran en este mundo, o mueren en el mismo hogar por una píldora que
les impide anidar en el útero materno. Tristeza porque nadie nunca se
enterará de sus nombres, ni de sus talentos, ni de sus aciertos o de sus
errores. Tristeza porque no tendrán nunca la oportunidad de decir su
verdad. Tristeza por sus propios padres, que llevados por la
desesperación o el egoísmo intentan tapar con tierra lo que el Cielo
grita a voces. Y ahora también tristeza por los cientos o miles de niños
que nunca llegarán a ver la luz del sol y
que
mueren en los experimentos científicos tras la clonación.
O los
millones de embriones, seres humanos, que mueren en lo que se denomina
la fertilización asistida. Por
ellos. Por todos esos pequeños hermanitos que no tienen voz. Por ellos
que se tienen que ir cuando aún no han terminado de llegar. Por ellos es
que vamos a rezar. Y por sus padres. Y por los que "ayudaron" a sus
padres. Y queremos proponerlo de aquí hasta el fin de nuestras vidas y
hasta el fin del mundo. Tomaremos este compromiso:
Que diariamente
incluiremos en nuestras intenciones de oración a los Angelitos No
Nacidos del mundo y a quienes no les permitieron nacer.
Por los pequeñitos, para que el Señor los reciba en su seno y les dé la
felicidad que les ha sido negada aquí en la tierra. Y por los que han
cometido este espantoso acto, para que se arrepientan y se vuelvan al
Señor, y no promuevan nunca más el aborto. Al contrario, conviertan su
corazón y se vuelvan, por su testimonio, en fervientes defensores de la
vida. La oración o jaculatoria que incluiremos será esta:
Querido Niño Jesús.
Te pedimos por
todos los niños no nacidos de este mundo, y por todos los que no
nacerán por causa del egoísmo. Bautízalos por los méritos de tu
Sangre preciosa derramada en la Cruz y llévalos al Cielo.
Ilumina el corazón de todos los que promueven el aborto
para que entiendan que solo Dios es el dueño de nuestras vidas. Te
lo pedimos junto con María tu Madre, y Madre de toda la humanidad.
Amén
Manifiesto Ciudadano contra el aborto
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www.contraelaborto.com.ar

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